Sophie se sorprendió con el beso pero correspondió a él. A fin de cuentas, ella también lo deseaba. Álvaro llevó sus manos a sus mejillas, no quería que se alejara. Había deseado durante años poder besarla y ahora era su momento, quería disfrutarlo, extenderlo con un beso suave, tierno. Bien quería hacerla suya, pero no lo haría a la fuerza, no ésta vez. Por su parte, Sophie, acostumbrada a los encuentros salvajes, comenzaba a perder la paciencia, no quería un beso suave, ella lo deseaba intenso. Y así lo hizo. Su lengua surcó la boca de él buscando con afán su lengua, él lo evitaba. Jugaba al gato y al ratón, a Sophie no le gustó y perdió la paciencia. Se separó de él colocando su mano en su pecho. - Debo admitir que me gustó que robara el beso —Dijo Sophie ajustando su camisa. Él

