Alexa. El sonido de mi tono de llamada me distrae de meter todos mis libros a la mochila. Me dirijo a él arqueando una ceja y mi intriga aumenta cuando veo la foto de Gerardo en el identificador de llamadas. —¡Alexa! —grita en cuanto contesta sorprendiéndome—. Hagas lo que hagas, no vengas a la escuela hoy. —Buenos días a ti también —respondí en tono sarcástico. —Hablo en serio, Abigail, prométeme que hoy no vendrás a la escuela —me dice desesperado, parece haber mucho bullicio donde se encuentra, supongo que ya está en la preparatoria. —No puedo prometerte eso —le digo apoyando el celular entre mi hombro y mi oreja para seguir metiendo mis libros a mi mochila, veo el lápiz de peces en mi escritorio y sonrío para mis adentros—. Tenemos examen de cálculo hoy. —¡No importa el examen! —

