DONDE DIABLOS ESTAMOS

1565 Words
Alejandro logra sacar 2 peces de buen tamaño del estanque, así que creo que hoy comeremos, no había caído en cuenta por el shock inicial, pero ya tengo unas 36 horas sin comer nada, llenamos las botellas de agua y Alejandro las guarda en la bolsa que trajo; del otro lado del estanque se ven algunos arboles, así que el me pide que espere aquí mientras investiga si hay algo que nos sirva, me quedo junto al agua y me quito la camiseta y me lavo las axilas y la parte superior del cuerpo, creo que apesto porque llevo un buen tiempo ya sin bañarme. Pasada una media hora el vuelve cargado de un racimo de plátanos en el hombro, se ve tan macho salvaje y sexy que me vuelvo liquida mirando a este increíble espécimen comportarse como el hombre de las cavernas proveyendo a su hembra de alimentos. Tomo la bolsa que traía Alejandro y regresamos a nuestro pequeño campamento; por el momento tenemos con que alimentarnos. Los plátanos no están maduros, pero creo que podemos cocinarlos y comerlos. Hacemos unas estacas con una ramas que recogimos, atravesamos los pescados que ya hemos limpiado y los ponemos al fuego,  pelamos los plátanos y también son cocidos a las brazas junto con los pescados. Mientras se cocina esto vamos por ramas secas, madera o lo que sea que encontremos para hacer una fogata gigante; necesitamos que algún radar detecte la actividad. Para cuando terminamos, estoy exhausta y sudada, por lo que decido darme un baño en el mar, no tengo traje de baño ni nada mas que ponerme, así que me quito la ropa y los zapatos y me quedo en ropa interior; que por cierto no es la más sexy del planeta, que vergüenza, no le presto mucha atención a eso, ya que Alejandro sigue trabajando en la gran hoguera y vigilando la comida.  El agua del mar se siente fresca en mis pies, el sol ha bajado así que creo que es un buen momento para meterme, espero no ser comida por un tiburón. Me sumerjo y refresco mi cuerpo del abrazante calor, que sensación mas increíble, disfruto de mi baño, hasta que veo al hombre mas sexy del planeta dirigirse hacia el mar con intenciones de meterse tambien; viene vstido solo con unos bóxer negros de Calvin Klein. ¡Oh mi jodido Dios! ¿como se supone que una chica pueda controlarse viendo esta majestuosa vista? un cuerpo cancelado y marcado por el ejercicio, su abdomen debe tener un eigth pack, Dios santo eso no es un chocolatina, ¡esa es la puta fabrica! Quiero mirar para otro lado, no está bien morbosear de esta manera a otra persona, pero es que la vista es espectacular. Me salgo del agua a medida que el se acerca a la orilla, no me siento cómoda estando semidesnuda cerca de el. - ¿Que tal está el agua? -  No había notado que el me hablaba por mis sucios pensamientos al verlo así. - Está buena - Respondo un poco avergonzada, salgo hacia donde deje mis cosas y agarro mi botella de agua para tomar unos sorbos. Miro hacia la playa , lo veo sumergirse y creo que me salgo de mi piel, esto no se ve muy bien que digamos para mi, voy a hacer algo que no debo en algún momento entre ahora y un futuro muy cercano, solo le pido a Dios que no me deje hacer el ridículo tratando de seducir a este adonis perfecto.  Me quedo en mi sujetador deportivo y bragas de chico; que bueno que llevaba ropa interior cómoda para el viaje, gracias a eso ahora parece que tengo un traje de baño puesto, no voy a vestirme hasta que sea necesario. Pongo la comida sobre unas hojas de plátano que trajimos y espero a Alejandro para comer, el estomago me gruñe del hambre, el se sienta junto a mi, donde tenemos la balsa y nuestras cosas debajo de unas palmeras que nos protegen del sol. -Creo que habrá una tormenta esta noche.- Digo antes de masticar la comida y suelto un gemido de placer, aunque no tiene sabor es el mejor pescado que haya comido en el universo, -lo que es comer con hambre- pienso para mi. -¿Como lo sabes?- pregunta con genuino interés engullendo su comida también. -Ves el cielo allí. - Señalo arriba a su derecha- Cuando las nubes están así se les llama Cielo Aborregado y es un claro indicio que se aproxima un cabio en el tiempo. – Miramos el cielo por un rato y luego le explico un poco mas - La formación de estas nubes tiene lugar por el deslizamiento de una masa de aire cálido y húmedo sobre una de aire más frío pegada al suelo. – que vergüenza, sueno como una total nerd. -Eres muy inteligente. – Me regala una de esas sonrisas suyas que hacen que mi ropa interior desaparezca por arte de magia, aunque si eso sucediera de verdad, tendría un gran problema ya que no traigo nada mas. -Son datos que cualquiera sabría. – Respondo con timidez tratando de ocultar el sonrojo por los pensamientos que acababa de tener. Terminamos de comer y nos levantamos del lugar, Alejandro se pone su pantalón y camisa, yo solo mis tenis y la camiseta, estoy en una isla desierta, ni para que me visto. -Hay que hacer un refugio, no sabemos que clase de tormenta será la que vendrá. – Nos pasamos las siguientes horas arrancando palmas de los cocoteros, en la caja de accesorios de la balsa venia un rollo de cordel, que fue con lo que Alejandro amarro las lombrices y este mismo lo utilizamos para amarrar las bases del refugio, y las palmas que cubrirán el techo de la lluvia -Hay que desinflar la balsa y ponerla sobre las palmas superiores para que no se filtre el agua si llueve muy fuerte. -Dudo si esto estará bien, dado que luego como la inflaremos. -Y si luego la necesitamos. – Pregunto mostrando mi preocupación. -El kit de supervivencia trae un inflador. – Contesta como si tal cosa. -¿Todo eso traía la balsa? - Me sorprende que tengamos tantas herramientas. -Por norma deben los aviones llevar balsas y además estas deben ir abastecidas de manera que las personas puedan sobrevivir unos 3 días en alta mar. – Hay cosas que si tu avión no se estrella en el mar ni te enterabas. Cuando terminamos con el refugio ya las nubes pasaron de gris a una profunda oscuridad, se ven relámpagos iluminado el cielo y el océano, gracias a Dios que hemos construido una pequeña cueva para protegernos. Cuando llega la lluvia no puedo evitar preocuparme por que se apagará la fogata. -Nos quedaremos sin fuego.- Digo metiéndome a nuestro refugio.  - Un problema a la vez. - Contesta acurrucándose cerca de donde estoy, metiendo todas nuestras cosas dentro. La lluvia empieza a caer con fuerza y temo que se caiga la pequeña choza, admito que fue buena idea, poner la balsa en el techo ya que eso evita las goteras, además que los cocoteros junto a nosotros evitan que la fuerte tormenta y el viento nos destruya el refugio. No sé en que momento me quedo dormida, ni cuando deja de llover, pero me despierto y estoy de medio lado en la arena y Alejandro esta haciendo cucharita detrás de mi, estamos arropados por las mantas que traía la balsa, me remuevo un poco y escucho su voz somnolienta.  -Por favor no hagas eso. No comprendo a que se refiere, hasta que siento su erección en mi trasero, ¡oh por Dios! Me aparto y me siento avergonzada, no se porqué, al final ni que mi m*****o hubiera sido el que estuvo en el trasero de alguien mas. Me duele todo por dormir en la arena, me masajeo el cuello y cada extremidad que puedo, el se levanta también y se estira, sale de la choza y luego de unos minutos vuelve con dos cocos; saca el cuchillo que parece mas bien una navaja y hace un hueco en uno y me lo pasa para que beba, que gesto mas encantador, el no tiene ninguna responsabilidad hacia mi; sin embargo desde el principio se ha dedicado a cuidarme y a ayudarme en todo. -Gracias Alejandro. - Nunca nadie había sido tan bueno conmigo. -No hay de que, solo es un coco. - ¿Como puede decir eso? -Claro que si, gracias a ti, aún estoy viva y cuerda, gracias por cuidar de mi, mi madre te lo agradecerá siempre. – El niega con la mano. - Espero no nos de diarrea.- suelta una carcajada por mi comentario y dice: -En ese caso tendemos que designar un área para nuestras necesidades. - No me gusta esta conversación. -Es muy vergonzoso. – No me imagino hacer mis asuntos cerca de el, o peor que el sepa lo que estoy haciendo. -Claro que no. – Ruedo los ojos y termino mi deliciosa agua. -Espero que nos encuentren pronto.- Han pasado dos noches desde el accidente y no hay señal de barcos, aviones o helicópteros cerca, ¿donde están los rescatistas? -Yo también. Suspira. - Mientras, tenemos que sobrevivir.- Tiene razón, no podemos solo sentarnos a esperar que nos rescaten. Solo tengo una incógnita.... ¿Donde diablos estamos?  
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD