Ahí estaba él, Javier, en mi lugar de trabajo, se veía mas delgado, con el cabello corto y sin barba, hasta más joven si eso podría ser posible, tenía la mano extendida con su teléfono en ella —¿si podrás o se lo pido a alguien más? — me sonríe mostrando todos los dientes y una sonrisa perfecta, tomo el teléfono y él se acomoda junto a una escultura haciendo una cara rara —sonríe— le digo sonriendo al mismo tiempo tomando la fotografía, le regreso su teléfono, el lo toma y revisa la foto —salgo bien, ¿Cómo te llamas? — el sigue sonriendo y yo ruedo los ojos —vamos Val, sígueme el juego no quiero que te regañen por hablar conmigo— me doy vuelta y Javier me empieza a seguir —¿Qué tengo que hacer para que hables conmigo— yo me detengo y vuelvo a verlo —estoy trabajando Javier, si quieres un r

