C1

518 Words
Los escombros se pasean sobre mis ojos como si de plumas se trataran. El aire gris me ahoga y cubre el cielo azul despejado. Sólo quiero echarme de lado y toser, pero me encuentro anclada en el asfalto, inmóvil. Un incesante y agudo pitido me aturde e invade mis tímpanos. Los gritos desgarradores se oyen como una melodía de fondo, como cuando hacía mi tarea y reproducía canciones para sentirme acompañada en aquel momento de aburrimiento. Me duele el pecho; no sé si es porque algo se me clavó o por lo último que presencié antes de que todo se fuera a la m****a. No siento mi cuerpo; es como si mi mente siguiera funcionando y es sobre lo único que tengo control. Las imágenes se repiten en mi cabeza y quiero echarme a llorar. No hay forma que esto sea un m*****o sueño. Lo vi esfumarse ante mí con mis propios ojos y mi corazón duele. No, no duele. Aquella palabra me parece insignificante ante lo que estoy sintiendo ahora mismo. ¿Cómo se describe cuando te acaban de apuñalar cincuenta veces en el mismo lugar, sin detenimiento alguno y en donde todos tus sentimientos se encuentran? Sin duda alguna, se siente parecido a la muerte en vida. Su reconfortante voz se aparece en mi cabeza como si se encontrara a mi lado. Sé que no es así y ese es otro puñal adicional. Nuestros recuerdos juntos se reproducen en mi cabeza como si se tratara de una película cuyo final ya sé. Sé de quién ha sido obra este acto despiadado y cruel. Nos han estado pisando los talones por diez años para destruirnos. Diría yo que fue exitoso; con él me llevaron a mí también. Mi instinto de supervivencia y protección tendría que estar funcionando, pero ya nada lo hacía en mí. Mi cuerpo se estaba dando por vencido, apagándose por completo y aceptando su victoria, y mis ojos estaban cediendo ante el cansancio. Los gritos de pánico y el sonido de las sirenas me daban una melancólica despedida. No tenía otra opción más que aceptar mi destino. La guerra aún no había acabado para mi equipo, pero sí para mí. Cerré mis ojos, recordando su inofensiva sonrisa y sintiendo el calor de sus abrazos. Producto del delirio, aquel calor se sentía muy real ahora mismo... tan real que me estaba llevando a rastras. ¿Me estaría arrastrando al cielo o al infierno? De un momento para el otro, aquella alucinación dejó de serlo cuando la tortura dio comienzo y algo me fue removido de la pierna, causándome un dolor inexplicable. Con la poca fuerza que me quedaba restante en el cuerpo, me forcé a ver qué era lo que estaba sucediendo y mi mirada chocó con sus ojos celestes. Me gustaría decir que era un alivio verlos y que era un agradable último recuerdo, pero no cuando se trataba de él. Por muy mal que me encontrara, sólo me tomaba un segundo reconocerlo, así como también me tomaba un segundo reconocer que estaba frente a mi mayor pesadilla: había caído en manos del enemigo
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD