4.CON EL FRENO DE MANO PUESTO Es domingo, último día para la mayoría. Maletas arriba, maletas abajo, abrazos, besos, despedidas y móviles que piden el número de los nuevos contactos y amistades de este glorioso fin de semana. Todo el mundo parece exhausto. La mayoría ha apurado hasta la aurora, y ahora el cansancio empieza a pasar factura y convierte el regreso a casa en tres horas de tortura para los que viven en Barcelona, y unas cuantas más para el resto. Candi está descansado. Toma el sol en la piscina con Irene, que parece relajada ante la expectativa de ver cómo Debi desaparece. De pronto, tras las gafas de sol y a contraluz, aparece una silueta familiar. -Venía a pediros disculpas por lo de anoche en la discoteca. Supongo que fue el alcohol. Irene responde con un gesto de cortesí

