CAPÍTULO DIECISIETE Las manos de Daniel cubrían los ojos de Emily mientras estaban junto a la cortina blanca que ocultaba la sala de estar. Daniel había trabajado a fondo toda la semana en la renovación y, a pesar del apretado plazo, había terminado todo a tiempo para la fiesta. Estaba listo para la gran revelación. Chantelle estaba a su lado, cubriéndose los ojos con las manos, moviendo las bolas de sus pies y volviendo a bajar con una emoción apenas contenida. —¡Ta-da!—exclamó Daniel, y bajó el telón. Emily y Chantelle corrieron a la sala de estar. El trabajo de renovación de Daniel era espectacular. Emily apenas podía creer lo talentoso que era. Toda la pared falsa había desaparecido y fue reemplazada por una cortina de terciopelo rojo oscuro que Daniel había atado a un lado con un

