—Bien—contestó Chantelle mientras subía a su asiento del coche y se abrochaba el cinturón—. Pero tendremos que pasar por una tienda para llevarle algo de fruta. Emily no le había explicado a Chantelle la gravedad de la situación de Trevor. Le acababa de decir que estaba muy enfermo. La fruta no le quitaría el tumor cerebral a Trevor pero Emily no tuvo el corazón para decirle eso a Chantelle. —Gran idea—dijo ella con una sonrisa. Se sentó en su propio asiento, encendió el coche y condujo al supermercado. Chantelle eligió algunas manzanas rojas brillantes, un racimo de uvas y varios plátanos. También añadió paquetes de chocolate caliente a la cesta, palomitas de maíz para el microondas, y algunas pegatinas brillantes, el tipo de cosas que la hacían feliz cuando estaba enferma. Satisfechas

