¿Es ella?

1396 Words
Es la primera vez que los novios estarán frente a frente. El público está ansioso, Brida no permitió que nadie a excepción de Tobías pudiera ver a Lilian, temía que fuera reconocida y la apartaran de su lado, la única razón por la que la deja expuesta es porque sabe que, como esposa del siguiente duque al mando, nadie se atreverá a tocarla, además de que le enseñó muy bien a cuidarse sola, pero desarrolló con ella el amor de madre, ese instinto maternal que le llama a la protección. A Erick no le importa mucho con quien se casará, sólo necesita hacerlo para que su padre y su familia lo deje en paz y alcanzar más independencia, pues con el status de hombre casado, será considerado capaz de tomar decisiones y esto es lo que más le importa actualmente, que le dejen ser dueño de su destino. Lilian no parece ser la mujer que podrá cautivar al instante como acostumbra, él cree saber firmemente que puede estar con cuanta mujer desee y que no necesita enamorarse porque esto lo haría ser débil ante sus hombres y sus enemigos. Ha elegido no tener pareja, no cree en el amor, así que la elección de su padre le parece oportuna. Lilian es un manojo de nervios, por la cortina saca un poco la cabeza y puede ver que un montón de gente de la alta alcurnia se ha reunido para casarla. En su interior vive una niña ilusionada por encontrar el amor y la familia que nunca tuvo, ha creído en Brida y para ella esta es la mejor decisión, incluso está ilusionada con la idea de ser protegida y tener finalmente un apellido que podrá dar a sus hijos. Por otro lado, Erick llegó con sus hombres, fornido, vestido como guerrero, toma una jarra de cerveza y la bebe como si se tratase de agua, para él esto no es más que un requisito y una transacción, no espera nada de esta unión, piensa que se casa con alguien que ni siquiera es una heredera de algún reino o fortuna, solo es la hijastra de una hechicera a la que todos veneran y él respeta mucho, pero más que eso, lo hace por complacer a su padre quien no dejaba de mencionar el hecho de que debe casarse. —Hijo, al menos llegaste a tiempo. —Padre —inclina levemente el rostro en señal de saludo y respeto —¿Qué asunto quiere el rey? Los vi hablando a solas —Tobias respira bruscamente. —Tu tío cuestionaba mi decisión sobre casarte con Lilian, pero él será rey para Inglaterra no de Birmingham o de mis decisiones, le dije que sé lo que hago, al menos puedo ser rey de mi propia casa. —No parece haber sido una charla amistosa. Recuerda que Birmingham no está desunida de Inglaterra, él es el rey de todos, aunque no nos guste mucho la idea. —No, pero mi hermano y yo, aunque no somos unidos, sabemos que no puede interferir en lo que concierne a una esposa para mi hijo, al menos en eso debo tener voz —expresa dolido. —Si, estoy aquí complaciéndote padre, no te pedí una esposa, no necesito estar casado formalmente para demostrar nada, pero aquí estamos, obedeciéndote todos, como el rey que quisiste ser. —Ya te lo dije, tener una esposa en estos días da imagen de estabilidad, además, ya me estoy poniendo viejo, solo te tengo a ti; quiero que cuides de mis nietos y ellos de ti, Birmingham necesita tener esa seguridad. No me hables como si esto se tratase de un deseo desmedido mío por demostrar autoridad y poder, soy solo un padre que quiere lo mejor para su hijo, si con eso estoy mal, lo estoy a gusto. —No me ofende que pienses más en tu pueblo que en mi deseo, pero no será un matrimonio feliz. —¡Erick! Te ordeno que cuides tu tono, todavía no he muerto para que hagas lo que quieras. Lilian es una buena mujer, además de hermosa, deberás tratarla como una dama, nada de desplantes, tal vez con el tiempo llegues a amarla, o al menos a quererla. —¿Eso pasó con mi madre? Porque me parece que debiste dejarme como quiero estar, solo, y no tener que responder por una mujer. En la guerra no podré cuidarla, ni siquiera me pasará ella por la cabeza, creo que esto es un error. En medio de la conversación se escucha la música y como los invitados conversan. El rey está sentado en frente, donde todos pueden verlo como si se tratase de un dios. Los demás reyes son invitados, contemplan como el rey Alexander exhibe su grandeza. Mientras se desarrolla la velada, la reina de Suecia, Silvia, cruza su mirada con una chica, según ella algo le resulta familiar. —Me parece que la chica de allá tiene rasgos de nuestra gente ¿No lo crees? —Mujer, somos invitados, no quiero que murmures sobre esta gente, algo tan simple como eso podría irritar a estas personas. —Sólo digo que su cabello no parece ser pálido o rubio como en estos lados, ese rojo es inconfundible, debe tener algún ancestro de nuestras tierras, solo eso digo, lástima que llevamos antifaz, estas personas celebran de forma tan peculiar. Mientras la intriga carcome a la reina por el color de pelo que destaca, Gustavo está afuera haciendo sus oraciones, durante años ha preparado ritos para encontrar a la hija perdida de sus reyes, pero esta vez cree poder encontrarla. Ceniza en cada mano le adornan como puntos de colores, cierra los ojos y recita sus plegarias, camina lentamente alrededor de un árbol cercano a la casa del duque de Birmingham, el lugar parece un palacio, nadie extrañaría su ausencia, nadie, excepto Brida que a lo lejos asecha. De repente una nube pareciera descender donde está Gustavo y le arropa, la respiración de Brida se acorta, sabe que el hechicero ha recibido alguna respuesta de los dioses y se acerca un poco más para tratar de comprender. Gustavo levita, sus pies no tocan el suelo, con las manos extendidas, la cabeza hacia abajo y los ojos cerrados, la nube le cubre completamente hasta que desaparece dejando al hechicero tirado en el suelo. Brida se asusta, sabe que algo ha pasado y este hombre probablemente ha obtenido una respuesta a algo o ha iniciado algún conjuro, pero guarda silencio, no interviene en absoluto, le observa caer al suelo y ponerse de pie con expresión de alegría y satisfacción, ella le sigue hasta adentro y ve que se dirige a la reina de Suecia. En su corazón Brida tiene muchas interrogantes, pero lo que tiene claro es que el hombre ha recibido algo que ella no puede saber. —Mi señora, ya tengo la aprobación, ella está aquí—Gustavo se dirige a Silvia. Brida logra leer sus labios, pero no comprende de quien están hablando. De repente alguien llama a todos a ponerse de pie, la ceremonia está por comenzar. Se acercan el novio y la novia, para sorpresa de Silvia, la novia es la chica de pelo rojo de la que hace poco murmuraba. —¿Ves mujer? Hay que tener cuenta con lo que se dice, murmurabas sobre la novia——su esposo Carlos le reclama. La reina no puede emitir una sola palabra, está petrificada, ha chocado su mirada con Lilian y esto le robó el aliento. —Mi señora, solo hay una mujer de pelo rojo en este lugar— Gustavo instiga. Silvia no lo puede creer, así que se propone acercarse a la novia abandonando su lugar al lado de su esposo, ella en sus adentros sabe que, si esa es su hija no podría llevársela, pero su esperanza de encontrarla se apodera de sus pies, y busca acercarse a ella. En el cuello de Lilian, Silvia observa tres lunares, los mismos que tenía su padre y que su hija heredó. Mientras una ceremonia es disertada, a Silvia le late el corazón con mucha fuerza, sus manos tiemblan, no sabe si correr y abrazarla para protegerla de todos o si salir corriendo de aquel lugar y regresar con armas para acabar con la vida de cada uno de los que posiblemente le separaron de su pequeña.
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