Capítulo cuatro

1565 Words
Lunes por la mañana, el maldito despertador hizo su trabajo con nosotros, Eliza se fue a duchar mientras yo arreglo los registros que tengo que entregar hoy. -Oye, ¿Has visto los papeles de mi nuevo paciente?- pregunta ella mientras abotona los botones restantes de su camisa. Reviso una pequeña pila de papeles y se la entrego al ver que no son de la escuela, me voy a duchar en lo que ella prepara el desayuno y me grita que si quiro café ¿Qué clase de pregunta es esa? Soy maestro de cuatro cursos distintos -¡claro que quiero café! -le respondo, al salir de la habitación ya listo. La veo sentada en el comedor tomando uno de esos asquerosos jugos de vegetales verdes que saben a alcantarilla- ni pienses en que te besaré con la boca sabiéndote y apestando a esa cosa -me siento frente a ella y comienzo a comer los huevos revueltos para salir antes de que el tráfico se haga insoportable. -Si al menos te dignaras a probarlo te darías cuanta de que en realidad es bastante bueno, quiero decir ¿Te gusta la espinaca pero llamas jugo de alcantarilla a mis batidos verdes? -En resumen, sí- termino los huevos junto con mi deliciosa taza de café, estábamos en una pequeña conversación sobre lo extraño que se esta comportando últimamente uno de mis estudiantes hasta que su teléfono suena. -Hola... sí... pero su cita no es sino hasta las ocho... no... aún no he salido de casa... está bien, dame un par de minutos y estoy ahí. Amor, nos vemos, por lo visto el señor Arek había cambiado su cita para la siete y media y nadie me había avisado. -Ese viejo te sacara canas un día de estos- le digo mientras se levanta y toma sus papeles. -Sí, pero al menos es alguien bastante interesante para conversar y, es mi trabajo, así que no me quejo -dice, se me acerca y antes de que me bese la detengo. -Te dije que no me besarías con la boca sabiendo a cloaca verde- se ríe, toma sus llaves y mientras sale me dice que me ama, le respondo diciéndole lo mismo. Termino de beberme mi café, tomo mis llaves dirigiéndome a las escaleras e ir al estacionamiento a por mi auto, conduzco un par de minutos entre el tráfico que por suerte no está en su punto más estresante para llegar a la secundaria, estacionado y dentro de mi primera clase del día mando a callar al montón de estudiantes hormonales. A tercera hora me toca el grupo del examen, y me doy cuenta de que no encuentro las copias del muy maldito, mierda mierda y ¡más mierda, joder!, juro que las había visto esta mañana, bueno, no las vi pero se supone que estaban entre mis... mis papeles que estaban bajo los de Eli, quien ni se molestó en revisar lo que llevaba antes de irse ¡genial! Marco a su móvil mientras los chicos resuelven unos puntos del libro y espero a que responda la llamada -¿Qué ocurre bebé? ¿Mami se llevo las copias de tu examen por accidente? -de forma coquetas, es lo primero que dice, y no me doy cuenta de lo que eso provocó en mi hasta que Peter lo comenta. -What happened teacher? You're blushing¹- le respondo que vuelva a resolver lo del libro y contesto a Eliza. -No pienso responder directamente a eso, pero en serio necesito esas copias. -Lo sé, ya voy saliendo a la secundaria para llevarlas, estoy ahí como en veinte minutos ¿No hay problema? -preferiría que llegara antes, pero si veinte es lo que tardará en llegar no puedo hacer más que esperar -No, no hay problema, amor, gracias, y hablaremos sobre lo que me dijiste hace un momento más tarde- lo último lo dije en un tono serio que ella respondió con una voz seductora. -Mami no sabe a que te refieres bebé, pero debe colgar, ya que la multarán si sigue hablando por teléfono mientras conduce, te amo mucho -y cuelga, estoy perplejo, ¿Estaba jugando o es su forma sutil de decirme otro de sus fetiches? -Mr. Culpepper, I'm done² -dice Hanna, otra de mis estudiantes. Pregunto quién más terminó y les digo que uno por uno vayan leyendo un párrafo del texto de la página siguiente en voz alta. Y luego de que un par leyera su parte, recuerdo por qué casi nunca pido que lean en voz alta, ese inglés incomprensible que tienen algunos da dolor de cabeza, amaría más mi trabajo si no fuera por esas pronunciaciones. Ya todos han leído y están en receso mientras algunos maestros hacen quién sabe qué, yo estoy en la sala de maestros, Trebor entra y se sienta en la mesa que tenemos ahí mientras yo estoy recostado de la encimera. -¿Qué tal todo, amigo?- pregunta, rectifico que estemos solos antes de contarle las últimas novedades de su telenovela favorita: mi vida. -Acepté su propuesta- alza las cejas un poco mientras revisa unos expedientes -y el miércoles iremos a comprar unas cosas para eso -su expresión me dice que quiere saber que tipo de cosas, pero eso a él no le incumbe -ah, y otra cosa, hoy Eliza se llevó las copias de los exámenes por accidente y... Soy interrumpido por él- realmente no me sorprende Nick, ambos son algo despistados. Lo ignoro y mando a callar -cierra el pico que esto me tiene algo nervioso -ignoro su expresión algo cansada y sigo hablando- cuando la llamé para decirle lo de los exámenes se refirió a si misma como, pues... -Se refirió a si misma como...- dice apresurándome a hablar. -Como mi mami -la última palabra salió un poco más bajo que el resto de la frase ¡mierda, me siento como un maldito adolescente avergonzado! pero sé que me escuchó, ya que comenzó a reírse como un maldito loco, yo igual me reiría si alguien me lo estuviera contando ¡y es que suena ridículo en voz alta! -Amigo, tu chica es increíble -ruedo los ojos, no voy a negarlo, Eliza es fantástica, solo que últimamente me está poniendo nervioso su revelación de los fetiches. Se escucha un golpeteo en la puerta y luego la cabeza de Eliza se asoma. -Hola cielo -me saluda -aquí tienes tus exámenes -entra a la habitación y los coloca sobre la mesa- hola Trebor ¿Cómo estás? -Bien, soportando a la bola de nervios que es tu esposo, pero bien al fin y al cabo, como su mejor amigo me toca soportarlo ¿No? ¿Yo? ¿Una bola de nervios? que exagerado. -¿Y por qué mi chico está tan nervioso?- pregunta mirándome a mí. -No sabía que hacer si no llegabas con los exámenes -dije de forma neutra ignorando como Trebor intentaba esconder su sonrisa burlona, pero se ríe fallando en su cometido. -Claro que estabas nervioso por los exámenes ¿Por qué más sería? -por ese sarcasmo es que se cometen asesinatos, lo miro de forma en que si pudiera acabar con él como él acaba conmigo en los videojuegos estaría muerto. -Tú cállate y ponte a revisar tus expedientes. -Bueno -dice con una sonrisa tranquila Eli- un gusto verte Trebor. -Igual -responde él. -Pero tengo que irme -sigue diciendo ella, se me acerca y la beso, me sonríe de forma pícara y se despide- adiós, bebé- aunque esa sea su forma habitual de despedirse es más que obvio que lo dijo con intenciones de provocar algo en mi. -Oye Eli, cuando puedas tengo dudas sobre el comportamiento de uno de los estudiantes y quería saber tu opinión -le dijo Trebor antes de que ella se fuera. -Claro, mándame su expediente y lo que veas extraño, luego lo reviso y te digo qué tal- psicólogos ¿analizaran solo a sus pacientes o también lo hacen con conocidos? -Bien, gracias- responde él volviendo a lo suyo y ella se va. -Nick, tienes un problema un tu pantalón -sin mirarme, y como si se tratara de contar cuantos árboles hay en el parque dice a la vez que apunta a mi entrepierna con su bolígrafo. Miro abajo y esta en lo correcto. -¿Me cubres? -Tómate todo el tiempo que necesites -esa frase es suficiente para salir corriendo al baño de profesores y arreglar mi "problema". Termino justo a tiempo para impartirle el examen a la clase -ok class, sit down, close your mouth, pick up a pencil and most importantly, put your name on the exam³ -reparto los exámenes y mientras ellos llenan yo me quedo pensando en qué fue lo que provocó mi problemilla de hace un rato. ¿Será que me gustó que Eliza se refiriera a sí misma de esa forma? ¿O simplemente estoy loco y necesito terapia? ¿Si necesitara terapia le pediría a Eliza que me la diera o simplemente iría con otro psicólogo? ¿Seria Trebor una opción? No creo que un psicólogo educativo pueda tratarme, apenas puede con su locura y la de los estudiantes. Espera ¡ni siquiera necesito terapia ¿¡En qué rayos estoy pensando!? ¹¿Qué pasa profe? Tiene la cara roja. ² Señor Culpepper, terminé. ³ Ok, clase, siéntense, cierren la boca, cojan un lápiz y lo más importante, coloquen su nombre en el examen.
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