Adamo Cuando termino mi desayuno subo a mi oficina porque tengo una llamada importante que hacer y asuntos que resolver. Saco mi móvil y marco el número de Michael mientras sirvo algo de whiskey en mi vaso, responde al segundo tono. —Adamo —habla desde el otro lado de la línea. —Michael, llamo para informarte sobre tu unión a la mesa. —Lo escucho. —Mañana habrá una subasta en la propiedad de Rafael, nos reuniremos todos allí y daré la noticia de que serás tú quien ocupe su lugar en la mesa —informo. —Entiendo, estaré allí. —Perfecto. —Adiós. Cuelgo sin emitir respuesta y guardo mi móvil en mi pantalón antes de tomar mi vaso y avanzar hasta los ventanales de mi oficina que dan al jardín trasero y me encuentro con una imágen que me hace estrechar los ojos en esa dirección creyendo

