Arving comenzaba a estar demasiado cansado, aun faltaba gente por salir, las tropas de Tyrone estaban cada vez mas adentro del reino, comenzaban a dispersarse y como pueblo guerrero no les había costado demasiado masacrar a la mayoría de los soldados de las entradas principales. - ¡Ellen! – Grito Basil. Estaba gozando de aquella masacre desde las alturas, de pie en una gran torre que parecía moverse como una extensión de su cuerpo. Ellen estaba demasiado enfocada en los guardias que la rodeaban, como para prestar atención a su padre y su espectáculo de poder. Del otro lado del reino, avanzaban los caballos de Dager, encabezados por Keelan y Alexey, quien por cierto no entendía si la finalidad era atacar o proteger al reino de Cass, no era muy lógica la decisión de Keelan sobre ir, posi

