Y ahí, en el bosque a una orilla del río, sin que nadie pudiera molestarlos, separados por un largo camino del palacio, Gyda por primera vez se atrevió a practicar quitarle el don a Keelan de manera consciente, era la oportunidad perfecta para practicar con un rey. Lentamente Keelan comenzó a perder cierto nivel de su temperatura corporal, hasta que le fue imposible quemarla, al parecer habían encontrado un balance perfecto para estar juntos, una manera única de no tener que separarse, el único problema es que siempre se corría la posibilidad de que no fuera reversible y extinguir por siempre el fuego de Dager, Keelan siendo consciente, pero al mismo tiempo un loco enamorado, tomaba ese riesgo con tal de estar con la mujer que más amaba. Por primera vez no había temor a sentirse, a estar

