Nuevo hogar

1158 Words
Mafia Capítulo 7 Nuevo hogar Kriv Mi teléfono suena mientras termino una video llamada con Elias ivanov, Nazar no mejora, tengo mucho trabajo y no puedo sacarme de la cabeza sus gritos de terror, todas Las noches es lo mismo, no puedo tocarla mientras esta en un episodio de terror nocturno, no quiere comer, se ha limitado a matarse de hambre, nuestra psicóloga en delitos sexuales, no logra que se abra ni un poco, se limita a llorar en silencio y no deja de decir que ellos vendrán por ella, esta totalmente aterrada, no confía en nadie y lo entiendo, pero que se esté matando lentamente, resultado de que ha perdido toda esperanza, que esos malditos le han arrebatado todo. Incluso ganas de vivir. En ocasiones desearía matar al imbecil qué la llevo a esto, pero sería demasiado fácil darle esa salida, quizá en la eternidad sufra más, pero aquí en la vida, aun tiene asuntos pendientes y yo seré su verdugo y ejecutor. Alguien toca la puerta de mi despacho. Presiono el botón de abajo de mi escritorio y la puerta se destraba. – Kriv, tenemos una intrusa en el sótano – dice Joankavy uno de mis Sukha. “¿Intrusa?” ninguna de las refugiadas se acerca a esa área, incluso aun que sospechen lo que pasa ahí, han vivido tanta violencia, que prefieren ignorar lo que sucede ahí, aunque solo hay una persona, lo suficientemente osada para acercarse. – Mierda – maldita psicópata, porque no puede contenerse más. La familia de Natalia tienen descendientes psicópatas, grandes asesinos seriales, pero desde que la madre de Natalia rompió esa genética, fue como liberarlos de una maldición, sus primeros hijos, empezando por Ivan ivanov pudo crecer y aparentar ser normal apesar de tener el diagnóstico completo, Erin y Ash, nadie lo sabe salvo la familia es que son Mellizos, también llenaron las casillas y Natalia fue la única que no lleno todas las casillas, por eso aun conserva un rastro de humanidad mínimo y empatia, todos ellos se esconden detrás de emociones falsas y fingidas, salvo cuando están con su familia. Sin el único momento de vulnerabilidad que se permiten, todos los de más les valen mierda. Cuando llego 15 minutos después al zotano, encuentro un camino de hombres inconcientes y otros gimiendo de dolor, cuando llego a las puertas escucho su voz. – De verdad, deberían mejorar sus reflejos, cuando quieran puedo enseñarles, no tengo otra cosa que hacer. Cuando entro al zotano, hay un grupo de hombres y mujeres alrededor de ella, mientras tienen atado a una silla, a un hombre que estábamos cazando y había intentado cruzar nuestra seguridad, como había llegado tan lejos, lo dejamos avanzar y ahora lo tenemos aquí. – ¿Qué crees que estás haciendo? Su maldita sonrisa me irrita, que quisiera matarla ahí mismo, pero me tengo que contener. – Que bueno que te unes, les estaba diciendo a mis nuevos hombres, como devén mejorar su maldita seguridad, ha sido pan comido llegar hasta aquí. – ¿Así?, ¿Atacando ami gente? – gruño, ella no tiene límites, debe aprender que aquí no se hace lo que ella quiere, hay normas y eticas por encima de todo. – Oye, yo solo me defendí, no me gusta que me apunten con un arma. A mi padre le importa mucho esto de las alianzas. – Así que escudandote bajo el apellido de tu padre… – ni siquiera me deja terminar, se abalanza sobre mi y en cuanto la esquivo, hace algo que me tomó, totalmente desprevenido, me toma del cuello y de repente todo el cuerpo se me paraliza, no puedo moverme, no puedo defenderme, la visión se me nubla y comienzo a ver borroso, entonces con una mano, me libera y sin soltarme sigue presionando mi garganta, permitiéndome respirar de nuevo, pero sin devolverme la movilidad. – Sabes – susurra con la mirada más oscura y pérdida de inhibiciones, casi inhumana, demostrando porque es una Ivanov – A lo largo de mi vida aprendí mucho trucos, sobre todo uno que me permite mayor control sobre cada una de mis presas, obstruir las arterias carotidas te inmoviliza el cuerpo y pierdes conciencia, pero si obstruyes solo una, te da mayor control y poder sobre un ser vivo, no puede defenderse, no puede moverse – se saborea – Y la mejor parte es que puedes hacerle lo que quiera. – ¡Suéltalo! – grita una voz poco conocida y Natalia mira con fastidio a quien la interrumpido, es su amigo el espía. Y me libera, respiro con pezades, intentando controlar los dolores de cabeza y mareo, “Joder” “Mierda” Ella se acunclulla frente ami y me mira con arrogancia y fastidio. – Antes de ser una Ivanov, una zolov, soy una Castelld y ser una Castelld, es tener ética, lealtad y nada de secretos entre mis aliados, no necesito de nadie para hacerme valer, todo lo que he hecho lo he logrado por mi misma. No tienes idea de quién soy. – ¡Natalia, ya basta! Has demostrado tu punto. Sal de aquí. Ahora – Vuelve a exigir el espía, pero ella lo ignora. – Cariño, por favor ven conmigo – escucho la voz de Victor, mientras me pongo de pie con ayuda de mi hermano, Griv, quien mira con odio puro a Natalia. Se que se está conteniendo. Yo igual, pero se que la he cagado, no devi insultarla. Perdí el control. – Espera – hablo por fin, con voz grave – Lo siento, no debí decir eso de ti. – Eso no te impidió decirlo – refuta ella, dejandose abrazar por su esposo. – Lo siento. – Bien. Se da la vuelta dejando que su esposo guíe su camino, me arreglo la camisa y me aparto de mi hermano. – ¿Me quieres explicar que paso? Dijiste que era inofensiva y no tiene nada de eso. – La ofendí. – ¿Tu? – dice mi hermano Griv incrédulo. Si lose. – Disculpenla, Natalia tiene el don de sacar de quicio al más pacifico y no mide las consecuencias – dice el espía. – ¿Todo esto, por demostrar que mi seguridad es débil? – Suele sacarme de quicio que haga eso, lo siento, nunca haría daño a nadie a propósito. Es que ella es… – Una psicópata, lo sabemos – lo interrumpe Griv molesto. – De hecho es una sociopata clase 5, nunca lleno todas las casillas. – Eso no… – Es verdad hermano – lo interrumpo – No todos lo saben, son pocas las personas que conocen su verdadera naturaleza. – Créanme, esto es normal para ella. No se lo tomen personal. – Dice el espía – ¿Cómo te llamas? – Taylor Johnson, espía del gobierno ruso. Griv me mira en busca de confirmación y asiento en respuesta. Antes de salir, ordena que lleven a los hombres inconscientes a la enfermería y regresó junto a Mina.
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