—Fabián por Dios me asustas—pongo mis manos en el pecho. —¿Hoy me veo tan mal?—se ve su ropa. Él menciona eso y hace que le ponga atención a como viene hoy, y no, no viene mal al contrario hasta puedo decir que el perfume que usa le queda de maravilla. —No quise decir eso, es solo que no note que estabas a un lado de mí. —¿Ocupas ayuda con tu mandil? —me toma de los hombros y me voltea, él prosigue con ayudarme a ponerme ese bendito mandil —Listo—me vuelve a voltear. —Supongo que gracias—cierro el locker y me voy hacia la caja en la cual está Katherine quien está atendiendo a una pareja. —Hasta pronto—Katherine despide a esa pareja. —Hola ¿Quieres un café?—menciona mientras va de camino hacia una de las máquinas. —Si por favor y si es helado mejor—sinceramente tengo mucha calor.

