En fin estás cosas son mías y las merezco así que solo las disfrutaré.
Quito mi ropa y entro al baño, me meto al jacuzzi y mientras tomo ese baño relajante me doy el permiso de beber una copa de vino, menos mal que siempre mantengo una botella aquí para estos momentos.
Minutos más tarde, después de exfoliar mi cuerpo como cada semana y de aplicar mascarilla en mi cabello, por fin tomo mi baño completo, luego de eso voy a tomar mi bata la cual también es de marca como todo lo que uso, me seco y me la pongo para luego salir, terminar mi rutina de belleza con secar mi cabello y aplicar crema en todo mi cuerpo ah claro nunca se me olvida mi perfume ya sea de noche o de día. Camino hacia el clóset y veo pijama por pijama para al fin tomar mi preferida y esa es una de seda color rosa, si, una que mi madre me regalo estando en París el día de mi cumpleaños. Tomo esa pijama y la abrazo por un momento para enseguida ponérmela y finalmente ir a dormir.
Al día siguiente…
Hoy es mi ensayo general para por fin asistir como bailarina principal en uno de los concursos más importantes de baile que hay en el país. Así que me arreglo diva como siempre aunque en la escuela debo estar cómoda pero siempre bella. En fin llego directo al vestidor y me cambio la ropa por algo más cómodo sé que la idea es simplemente llegar con ropa cómoda pero yo sigo la regla de mi madre la cual es siempre ir por la vida luciendo maravillosa sea como sea que te sientas. Minutos después salgo y el ensayo empieza por lo que mi profesor está analizando el baile, claramente soy la primera en salir de verdad que me costó mucho estar aquí así que nada puede salir mal. Doy algunos pasos al frente y empiezo a bailar sinceramente cuando bailo me siento realmente feliz por lo que todo se me olvida y termino entregando todo de mí en cada paso o vuelta que doy. Sigo bailando hasta que mis compañeros entran y me siguen después esa pieza termina por lo que solo me agacho por un momento y después levanto la mirada sonriendo mientras respiro agitada.
—Bravo Gala eres maravillosa y ustedes también chicos—menciona el profesor quien aplaude una y otra vez—Por favor tomen un descanso y después seguimos.
—Ay amiga lo haces maravilloso, algún día seré como tú—menciona mi compañera de baile.
—Ya lo eres Viviana, de hecho ocupas uno de los lugares más importantes de esta academia así que no te menosprecies ¿De acuerdo? —menciono para luego beber un poco de agua.
—Ok—responde mientras sonríe.
Horas más tarde…
Veo a mi reloj y es hora de ir a mi clase privada de ingles la cual tomo en casa, por lo que enseguida tomo mi bolso y salgo de prisa hacia mi coche. Mierda es tardísimo, le pego al volante mientras me quedo atorada en el tráfico. Al parecer hay un reten ¿Un reten? Pero en esta zona desde que tengo memoria nunca han hecho retenes, como sea de pronto la fila empieza avanzar lo cual le agradezco a Dios para luego seguir manejando hasta llegar a esos oficiales los cuales enseguida me hacen bajar del coche.
—¿Qué hacen por qué me bajan del coche? A nadie han bajado—digo mientras los veo confundida.
El oficial solo me hace a un lado y empieza a revisar mi coche, lo cual se me hace muy innecesario pero como sea solo quiero que termine, para ser sincera me gusta mucho estudiar por lo que odio llegar tarde. Observo como ese oficial sigue buscando hasta sacar una bolsa la cual jamás había visto, por lo que de pronto la abre y saca muchos paquetes de bolsas eso es… ay no, no puede ser… hago una expresión de asombro.
—¿Qué es esto señorita? —pregunta ese oficial quien me ve con enojo.
—Eso no es mío, yo no uso esa porquería ¿Qué le pasa?
—Usted queda detenida por portar sustancias ilegales en su coche, tiene derecho a guardar silencio y negarse a responder preguntas. Cualquier cosa que diga puede ser usada en su contra, tiene derecho a un abogado—me somete y me arresta.
—Suélteme ¿Qué le pasa? —digo mientras siento mi cutis restregado en una de las puertas de mi coche—Usted no tiene derecho a tocarme, suélteme, que sea una policía suélteme —me muevo de un lado a otro.
—Guarde silencio señorita yo misma la acompañare—dice una policía mujer por lo que enseguida ese oficial me suelta y me entrega con ella. Maldita sea… En el interrogatorio… Ni siquiera sé cuánto tiempo he estado aquí solo sé que me he negado a hablar, y aunque ni siquiera he querido hablarle a nadie de mi familia creo que debo hacerlo.
—Tengo derecho a una llamada, necesito un abogado y mientras no tenga ninguno no hablare—lo veo con firmeza.
—De acuerdo, pero solo unos minutos—se pone de pie, abre la puerta por lo que enseguida salgo de ahí. Ya en los teléfonos tomo uno y marco a casa por lo que enseguida me contesta la ama de llaves a la cual enseguida le pido que me comunique con mi padre pero él no está. Mierda de todos modos termine por darle mi recado y ese es que venga de inmediato al ministerio público.
Ese mismo día más tarde….
Ni siquiera sé como mi padre se me saco de este lío solo sé que soy inocente y no sé ¿Cómo mierda apareció esa bolsa en mi coche? Aunque en ese momento recuerdo que Levana estaba cerca de mi coche ayer por la noche, claro ella fue quien hizo todo esto, ella es quien llamo a esos oficiales. De pronto siento como mi padre entra a la celda y me da una bofetada.
—Esta es la última vez que te ayudo ¿Entendiste? —dice con enojo. Sobo mi mejilla mientras lo veo con reprobación.
—¿Qué te hice para merecer un padre como tú? —contengo mis lágrimas.
—¿Qué padre? ¿Él que limpia tu mierda?
—Un padre que le cree a todos menos a su hija, anda hazme un análisis a ver si sale que uso esas porquerías—le digo con enojo para luego pasar por un lado y salir del ministerio publico.
Rayos sus guardaespaldas.
—Señorita suba al coche por favor—menciona su escolta. Suspiro y solo subo para luego ver como él enseguida sube al coche.