En casa…
—Ay ya llegaste princesa —Levana se atreve a darme un beso en la mejilla mismo que enseguida limpio.
—Deja tus hipocresías a un lado y por qué mejor no le explicas a mi padre que fuiste tú quien puso esas porquerías en mi coche—digo con enojo.
—¿De qué hablas? —dice ella asombrada de lo que digo.
—No te quieras hacer la víctima y solo habla maldita sea—resoplo con coraje.
—Nena pero…
—¡Vete a tu recámara ahora mismo Gala! —explota mi padre contra mí.
—Papá dile que te diga la verdad ¡Por Dios! —exclamo.
—¿Sabes qué? Voy hacer algo que debí hacer desde hace mucho—dice mientras me toma del brazo y me lleva hacia mi recámara.
Él me deja en la entrada y me ve con firmeza.
—¿Qué haces papá? —esta vez no puedo contener mis lágrimas y solo las dejo salir.
—Mañana mismo te irás de voluntaria a Haití espero que aprendas la lección te irás por un año —cierra la puerta.
—¡Papa! —grito mientras toco la puerta—Papá no puedes hacer eso, yo tengo mi vida aquí por favor papá —digo con voz quebrantada.
Mierda cambio la clave y ni siquiera puedo salir. Pero yo no he hecho nada, es esa mujer que lo tiene cegado, debo huir debo hacerlo aunque no quiera si no lo hago él me mandara a ese país y estoy segura que Levana hará lo que sea por deshacerse de mí estando allá, ella lo dijo, dijo que haría cualquier cosa porque su hija se quedara con todo y hoy estuvo a punto de cumplirlo, si quiero que ella no se salga con la suya al menos debo alejarme y tomar tiempo para pensar en qué hacer.
Limpio mis lágrimas y saco una maleta misma que lleno de cosas personales mías, mientras hago eso no ceso de llorar, de verdad no quiero irme pero debo hacerlo. Esta es la primera vez después de un año que lloro de esta manera. Camino con mi maleta y después solo voy hacia el balcón el cual está abierto menos mal, dejo la maleta ahí y regreso por sabanas las cuales amarro y después dejo caer hacia abajo, de verdad no puedo creer que esté haciendo esto, tomo mi maleta y antes de tirarla veo que no haya nadie cerca para luego hacerlo. En menos de cinco minutos estoy abajo, antes de tomar mi otro coche veo a mis alrededores y cuando estoy segura corro hacia ese coche y lo abro, me pongo el cinturón y lo arranco
. El portón se abre y cuando los guardaespaldas se dan cuenta acelero más recio y salgo de la casa. Sigo manejando hasta estar segura de que no hay nadie cerca para luego estacionar el coche y revisarlo, no vaya ser que Levana haya hecho de las suyas en este coche también.
Narra Fabián…
Bueno después de una larga jornada de trabajo siento que tengo derecho a tener una noche con una de esas chicas las cuales no dejan de coquetear conmigo una y otra vez desde aquella mesa. Les alzo la copa y les sonrío por lo que ellas acceden y vienen hacia mí.
Horas más tarde…
Hoy tuve mucha acción así que estoy satisfecho por lo que decido volver a casa a la fiesta de cumpleaños de mi padre, así que me cambio y tomo mi saco para luego salir de esa habitación y pedirle a mi chófer que me lleve a casa de mi padre a la cual llego en menos de media hora.
Bajo del coche y entro, todos los invitados me saludan mientras que yo solo los veo con seriedad a decir verdad no me gusta mucho socializar así que solo sigo con mi camino hacia mi madrastra la cual es una maravillosa madre.
—Hola madre —la saludo con un beso en su mejilla.
—Hola hijo—ella solo sonríe.
—Hola hermano—dice mi hermanastro el cual mi padre quiere como todo un hijo así que yo también lo quiero como mi hermano aunque no lo sea.
—Hola hermano ¿Y mi padre? —digo mientras tomo una copa de champagne.
—Tu padre está en el despacho dijo que tenía una llamada importante que tomar ¿Por qué no vas y lo buscas? —Oye ve y busca a mi padre dile que ya llegue—le pido a un empleado.
El cual está por irse pero mi madrastra lo devuelve.
—No. Es mejor que vayas tú digo es su cumpleaños —menciona mientras acomoda mi corbata.
—Mejor que vaya el personal—digo para luego darle un sorbo a esa copa.
—Mejor ve tú, anda, si vas le alegraras el día ya que tienes semanas que no vienes a casa —ella sonríe y después me empuja con suavidad hacia el despacho.
La veo y después asiento con la cabeza, dejo la copa y camino hacia el despacho el cual queda al final del pasillo, toco la puerta pero nadie responde por lo que entro y me asomo. A lo lejos veo como hay sangre tirada en el suelo, frunzo el ceño, me acerco y es mi padre quien está en un charco de sangre, eso me asusta por lo que quito mi saco y presiono la herida que tiene en el vientre.
—Papá ¿Me escuchas? —digo asustado mientras lo veo asustado.
—Hi… Hijo vete—dice mi padre quien parece estar agonizando.
—¡No! Papá no por favor, vas a estar bien—trato de ponerme de pie.
—Es una… una tram.. trampa—traga saliva.
—Papá—menciono preocupado.
—Dara tu madrastra no es lo que crees, te quiere hundir para quedarse con todo, hijo me dijo….—se queja—Me dijo que haría verte como el cul… culpable vete y demuestra tu inocencia no te quedes hi… hijo eres… eres mi orgullo—toca mi rostro.
—Papá debo salvarte por favor no pidas que me vaya.
—Para mí es tarde, para ti no hijo, solo… solo puedes confiar en ti mismo —suspira para luego verme fijamente.
—¡Papá! —lo muevo pero no responde—¡Papá! ¡Papá! —digo llorando.
—¡Fabián! ¿Qué hiciste? —escucha como entra Dara la cual empieza hacer un escándalo.
—Madre no… Dara no hice nada y tú lo sabes—me pongo de pie.
—¡Auxilio! —ella grita con desesperación por lo que solo veo como toda esa gente se asoma y me ve aterrada.
—¡Él lo mato! —exclama Dara quien me apunta.
—Eso no es verdad…
Rayos nadie me cree por lo que veo la ventana abierta para enseguida brincar por ahí y rodar por el piso, después me levanto y corro hacia mi coche en el cual me encuentro a mi chófer.