Termino de llorar y solo me dispongo a seguir borrando todo lo que hay en ese celular, limpio mis lágrimas, minutos después solo me pongo de pie, tomo mi bolso y salgo hacia mi coche.
Sigo caminando hasta llegar a mi coche, encenderlo y poco después lo arranco estoy por salir, pero en la entrada veo a ese tal Fabián viendo su reloj de marca, de pronto él siente mi mirada y me ve fijamente.
Él me hace una seña y se acerca a mi coche.
—Creo que me debes un favor y estoy a punto de cobrarlo —menciona de pronto.
— ¿Perdón? —respondo un poco desconcertada.
—El que te quedarás aquí es un favor que te hice, ahora págalo.
— ¿Y qué es lo quieres? —frunzo los labios.
—Por ahora que lleves a un lugar—pone su mano en la puerta de mi coche.
—Está bien—ruedo los ojos mientras que él rodea el coche y sube a mi lado—Pero antes voy a ir primero yo a un lugar —término de decir para enseguida arrancar el coche.
Veo la dirección y no doy con ella, rayos por qué es tan complicado encontrar direcciones frunzo el ceño mientras observo ese papel.
—A ver—dice Fabián mientras me quita el papel—Gira a la derecha y después te vas derecho ahí se verá la calle la cual lleva a ese fraccionamiento—explica mientras no deja de ver hacia la calle.
Aclaro mi garganta y solo le quito el papel de sus manos, luego de eso sigo manejando.
Hago lo que él me dice, ah de verdad que ese tipo si tenía razón, estaciono el coche y después bajo de él.
— ¿Te quedas aquí? —me acerco a la puerta del copiloto.
—Sí, solo apresúrate —contesta mientras se pone unas gafas de sol.
Alzo las cejas y después me retracto con pequeños pasos hacia atrás, me doy la vuelta y sigo con mi camino, llego a la caseta de seguridad y pregunto por Felipe ya que en el papel que me dio Damián es el nombre que puso ahí.
— ¿De parte de quién lo busca? —cuestiona el señor de seguridad.
—Vengo de parte de Damián —respondo mientras miro a mis lados.
El guardia menciona eso y después cuelga y me abre.
—Adelante señorita—me sonríe.
—Gracias—entro y sigo caminando hacia ese número de apartamento escrito en el papel.
Llego al lugar y toco un par de veces la puerta hasta que me abren. Felipe es un tipo agradable ya que en cuanto me abre me sonríe con amabilidad.
—Por favor pasa—se hace a un lado.
—Vengo de prisa, me esperan abajo—menciono mientras saco el celular de mi bolso.
—Ese debe ser Damián, aunque él me dijo que no vendría—frunce el ceño.
—No, él no es, es otra persona—digo apenada.
—Ah ya veo. ¿Me puedes mostrar el aparato? —extiende su mano.
—Si claro.
Felipe ve el aparato el cual observa a detalle, mientras yo no dejo de observar su lugar donde vive, vaya sí que los hombres son muy dejados en cuestión de limpiar la casa en fin ignoro eso y solo sigo viendo como Felipe ve el celular.
—Te doy el cincuenta por ciento de lo que te costó ¿Qué dices?
— ¿Qué tal el sesenta y cinco por ciento? Ni tú ni yo. Además, es un regalo que me dieron hace poco, por lo que ves ahí no está maltratado ni nada, el chip te lo debo porque es personal pero lo demás está en la caja.
Él suspira y después sonríe.
—Sí que eres buena para negociar, está bien te daré el sesenta y cinco por ciento—deja el celular en una mesa y saca el dinero para dármelo—Aquí tienes.
—Aquí tienes la caja con sus accesorios, gracias por tu compra —le sonrío —Me tengo que ir con permiso.
—Claro, un gusto conocerte ¿Te llamas?
—Gala.
—Mucho gusto Gala, yo soy…
—Felipe te llamas Felipe me lo dijo Damián.
—Buen punto, bueno hasta luego Gala—Abre la puerta para dejarme pasar.
Salgo del lugar y a lo lejos veo a Fabián fuera del coche y está hablando con el de seguridad, Fabián de pronto voltea y me ve mientras niega con la cabeza.
—No se preocupe ella ahí viene con permiso—veo como se retira.
—Gracias señor con permiso—le sonrío.
—señorita que bueno que salió su novio estaba muy preocupado—niega con la cabeza.
— ¿Mi novio? Él para nada es mi novio —me burlo de eso mientras sigo caminando.
Lo veo un poco desesperado así que tardó en responder eso.
—Así que estabas preocupado porque no salía, ay cosita—frunzo el ceño.
Él me mira desconcertado y después hace una mueca de burla.
— ¿Yo preocupado por ti? —frunce el ceño.
—Sí, tú —lo apunto.
—No. Yo solo quería que salieras porque tengo prisa que es muy diferente ¿Por qué me preocuparía por ti por favor? ¿Nos podemos ir?
—Si tú lo dices. Ah y maneja tú preocúpate por ti mismo—termino de decir y optar a subir al coche.
Narra Fabián…
Entro al coche y sigo manejando necesito encontrarme con Edan mi amigo de la infancia, él me tiene que ayudar con esto, si bien mi padre me dijo que no debía confiar en nadie sé que se refería a todas las personas de la casa, pero Edan es mi amigo y estoy seguro de que me ayudara.
Manejo callado hasta llegar a su casa, en cuanto llego bajo del coche, pero sinceramente el calor está muy bravo aquí afuera solo seré educado y le diré a ella si quiere entrar claro no antes de poner mis condiciones.
— ¿Quieres entrar? —digo no muy convencido.
—Para ser sincera no quiero, pero hace mucho calor que no me queda de otra—ella abre la puerta y baja.
Camina como si nada y es ahí donde la detengo.
— ¡Espera! —termino decir para soltarla de inmediato.
— ¿Y ahora qué? —ella se atreve a rodar los ojos.
—Vas a entrar conmigo, pero no quiero que hables, ni que escuches nada ¿Entiendes? —le advierto.
—No me interesan tus asuntos —frunce el ceño.
Ambos caminamos hasta llegar a la entrada de este lugar el cual es una casa afuera de la ciudad, una casa la cual nadie conoce.
Sigo caminando y ahí está Edan con su novia ambos están esperando en la entrada.
—Hola—saludo a mi mejor amigo.
—Hola hermano, supe lo que paso, pero yo creo en ti—le hago una seña de que guarde silencio y él lo entiende.
—Gala puedes esperar…
—Ven conmigo yo te enseño lugar—sugiere la novia de Edan.
—Ok—Gala suena algo confundida pero aún así se va sin decir nada.
— ¿Quién es ella? Es muy bonita no me digas que es una de tus conquistas—Edam me pega en el hombro.
—Para nada, es solo una chiquilla que vive en la misma casa que yo, tuve que salir huyendo y ahora rento una casa junto a esa mujer
y otro tipo eso es todo ella no es nada mío así que deja de estar sacando conclusiones.
—Ok entendido, pero ¿Por qué no te vienes a esta casa? Digo nadie sabe que la compre —el propone con amabilidad.
—No. Es mejor donde estoy, con eso me refiero a que nadie va a sospechar que estoy en una casa de renta, lo más natural es que este en casa de uno de mis amigos, van a buscarme hasta debajo de las piedras, Edan voy a necesitar mucho de tu ayuda por favor ten cuidado cada que vengas a reunirte conmigo—palmeo su espalda.
—Si amigo yo te ayudare, por lo mientras traje este celular, una laptop y mi coche que ahora es tu coche, nadie buscara mi coche no te preocupes—me da las llaves y el celular.
—Gracias amigo te juro que cuando encuentre la verdad te devolveré todo—digo mientras palmeo su espalda.
—No te preocupes Fabián para eso estamos los amigos, ya no uses el teléfono moderno pueden rastrear tus llamadas y si necesitas algo más no lo dudes en llamarme.
—Lo haré si es necesario por ahora me voy —me despido y ahora voy en busca de Gala quien tiene una mascarilla en su rostro.
Narra Gala…
Ah que bien se siente esto, esta mascarilla esta sensacional cierro mis ojos y siento como su textura reposa sobre mi piel.
— ¡Gala! —escucho la voz de Fabián.
—Ah es enserio esto—quito la mascarilla de mi rostro—Gracias por la mascarilla, pero me tengo que ir—hago un puchero.
—No te preocupes cuando quieras venir —responde esa chica.
Le sonrío y camino hacia Fabián quien me ve con desesperación.
— ¿De verdad tienes que tardar tanto? —menciona mientras niega con la cabeza.
—Tanto como tardas tú, en fin ¿Puedo saber a qué viniste?
—Toma tu coche y ve a casa—él no contesta y solo ordena tal cosa.
—Un momento ¿Y tú?
—Yo me iré en otro coche, gracias por el aventón —dice con tal tranquilidad.
— ¡Pues no! Yo no sé dónde andamos ¿Cómo pretendes que regrese, así como así?
—Está bien sígueme, te dejare en una avenida cerca a la casa.
Menos mal que al menos hará eso, juro que quiero estrangularlo a veces, en fin, subo también a mi coche y me dispongo a seguirlo.
Todo va marchando de maravilla hasta que noto como dos camionetas cerradas vienen desde hace un buen rato detrás de nosotros.
Frunzo el ceño mientras veo por el retrovisor de pronto esas mismas camionetas meten velocidad y es ahí donde me doy cuenta de que ellos vienen por mí esa gente es de mi casa, mierda, doy la vuelta a sentido contrario y sigo marchando esquivando coches ellos siguen detrás de mí, claro ella los envió, Levana los envió maldita sea le pego al volante antes de dar otra vuelta y bajar de la carretera.
Tengo que perderlos sin dañar a nadie, meto más velocidad y ellos también hacen lo mismo.
Narra Fabián….
Pero qué le pasa a esa chiquilla, qué no había dicho que no sabía dónde estaba, como sea ella se lo pierde, sigo avanzando por un momento más hasta que recuerdo esas camionetas detrás de ella.
No es normal que la sigan camionetas y tampoco es normal que ella maneje en sentido contrario, ah genial ahora mi educación hará que vaya a ver qué es lo que sucede.
Doy vuelta y sigo con mi camino hasta encontrar donde es que ella dio vuelta ¿A una terracería? Volteo y si es por aquí.
Sigo las huellas de las llantas hasta que a lo lejos veo como esas camionetas la tienen rodeada, son ocho hombres, ok, ah rayos por qué estoy haciendo esto.
Apago el coche y me bajo del coche, camino despacio hasta llegar a esos tipos e ir deshaciéndome de uno por uno.
—Los mando Levana ¿Cierto? —menciona ella mientras toca su cabeza la cual está un poco ensangrentada.
—Por favor, señorita, camine no lo haga más difícil —menciona uno de esos tipos el cual la tiene tomada del cuello.
—Antes yo te daba las órdenes ahora me estas atacando, no cabe duda de que no hay que confiar en nadie, pero solo arrastras me llevan de aquí—respira con miedo.
Ellos ya se dieron cuenta de que estoy aquí, me escabullo entre las camionetas y doy un salto y la libero del que la tiene tomada, peleo con él hasta dejarlo tirado en el suelo.
—Corre, corre todo lo que puedas —le digo para seguir peleando con los otros tres que quedan, aunque uno se fue detrás de ella.
Narra Gala…
Corro todo lo que puedo, pero esto es cansado, y a donde se supone que debo correr aquí no hay nada más que terracería, pero no importa aún así corro hasta que choco con alguien y es uno de esos tipos el cual me atrapa.
— ¿Qué quieres? —digo enfadada.
—Quiero que vaya con nosotros — me toma del brazo.
— ¿Qué es lo que quiere ella? —respiro agitado.
—No puedo decirle, pero quiere verla antes de…
—Antes de qué ¿De matarme? —me tiemblan los labios.
Trago saliva y solo camino con la cabeza agachada hasta que de pronto.
—Déjala ir —Fabián dice mientras prepara un arma.
Levanto la mirada y está apuntando a ese tipo.
—Tranquilo muchacho—me suelta poco a poco.
—Camina hacia mí—me ordena—Tú híncate y las manos donde las vea.
Ese tipo se hinca y hace lo que Fabián le dice mientras yo camino hacia él para ponerme detrás de él.
—Vamos—termina de decir cuando de pronto se escucha un balazo y junto con eso siento como él me atrae del cuello hacia él.
Abro los ojos y es ese tipo el cual fue herido de la pierna, respiro asustado y solo no puedo parar de temblar.
—Lo siento tenía un arma, tuve que disparar, no te preocupes él está bien—dice mientras me encamina con él.
Minutos después llegamos al coche al de él porque el mío quedo terrible después de que lo choque contra ese árbol.
—Sube—abre la puerta.
Me duele un poco el brazo y la cabeza ni hablar, sinceramente no me golpee tanto ya que pude bajar la velocidad antes de estrellarme en fin no puedo creer que ya no tenga coche.
— ¿Quiénes eran? ¿Qué fue lo que hiciste? —cuestiona Fabián quien sigue manejando.
—Solo te puedo decir que es obra de mi madrastra todo esto.
—Ok no preguntare más, pero…
—Gracias por regresar—digo con un poco de incomodidad, pero con mucho agradecimiento.