Por la mañana despierto algo temprano porque aunque no pueda estar en la competencia de baile de este año seguiré luchando para alcanzar mis objetivos para que cuando esto pase pueda triunfar en los mejores escenarios.
Sonrío solo de imaginar cómo me vería bailando y dando mis mejores pasos ante esos jueces para algún día ser una gran bailarina reconocida.
Suspiro, me levanto de la sábanas, me voy al baño y hago mi rutina de mañana, minutos más tarde salgo y me doy cuenta de que el idiota ese no está, ah menos mal habitación para mí sola.
Me siento sobre el colchón y continuo por maquillarme un poco para después tomar mi ropa cómoda de baile y subir a la azotea a practicar un poco.
Subo las escaleras y veo a ese idiota haciendo abdominales para colmo los hace muy bien.
Ignoro eso, enciendo mi celular y audífonos pongo mi canción favorita y me dispongo a bailar, bailo como si fuera la primera vez que lo hago, bailo con esa sensación tan hermosa que siento cuando mi pelo vuela en el aire cuando mis ojos se cierran y escuchan cada estrofa de esa canción.
Tomo impulso y hago ese paso que tanto me gusta, pero justo cuando lo hago siento que caigo encima de algo, abro mis ojos y es ese idiota quien me observa mientras mantengo mis glúteos hundidos en sus piernas.
¡Mierda! exclamo hacia mis adentros.
Solo veo como él hace una sonrisa de lado mientras me observa a detalle.
—Si querías sentarte en mis piernas solo lo hubieras pedido, aunque... ¡No eres mi tipo! .
—Ah, mierda que tampoco eres el mío—frunzo el ceño mientras trato de levantarme.
De pronto siento un ligero rose en mi cintura a claro esa es su mano.
—¿Aún quieres quedarte más tiempo encima de mí? —menciona él quien cruza sus brazos mientras me observa.
¿Qué? ¿Sus brazos?
—Mierda esa no es su mano —volteo hacia atrás y veo ese bulto enorme debajo de sus pants. —¡Oh por Dios! —me levanto de inmediato para luego sacudirme.
Busco mis audífonos los cuales están tirados a unos pasos de mí, camino hacia ellos, los levanto y después optó por buscar mi celular el cual no encuentro.
—¿Buscas esto? —menciona pene grande quise decir ese idiota.
—Si dámelo —camino hacia él.
De repente ese celular empieza a sonar y a sonar.
—Creo que dice "Papá" ¿Le contestamos? —dice para luego tomar la llamada.
—¡No! —corro hacia él y me tiro encima.
—Ay por Dios ¿Por qué tienes que tirarte así? —resopla con dolor.
Logro colgar la llamada y es ahí donde suspiro y después lo veo molesta.
—¿Qué no te han dicho que no se toman llamadas ajenas? —me apoyo con fuerza en su abdomen y pongo de pie —Eres un maldito idiota no tienes idea de lo que acabas de hacer.
—No soy un idiota soy Fabián ok.
—Me vale como te llames para mí eres un completo idiota —digo enojada—¡Ah maldita sea! —bajo las escaleras.
O sea no solo arruinó mi baile, aunque yo tuve el cincuenta por ciento de la culpa, como sea no le basto eso sí no que toma mis llamadas sin mi permiso.
Rayos ahora tendré que vender este celular, digo mientras lo veo.
Camino hacia la cocina para tomar un vaso de agua y ahí es donde encuentro a Damián desayunando.
—Hola Gala, por favor siéntate—se pone de pie y me da la silla.
—Gracias— me siento y tomo ese vaso de agua de un jalón.
—Oye tranquila ¿Pasa algo? —me ve con preocupación.
—Nada importante, no me hagas caso. Por cierto ¿Sabes dónde puedo vender este celular?
—Uy este celular vale muchísimo, no creo que nadie te de lo que vale —observa el celular.
—Si es el más moderno, quiero venderlo, comprar uno más económico y lo demás comprar algunas como por ejemplo despensa.
—Por la despensa no te preocupes y mira yo tengo un amigo, no podría acompañarte porque tengo un compromiso ahorita mismo pero yo le llamo y le digo que vas de mi parte ¿Qué te parece?
—¿Y tu amigo querrá comprar mi teléfono? —digo un poco dudosa.
—Si claro que sí, él es muy de comprar celulares, no es rico, pero si lo suficiente para comprar un teléfono de estos y alardear con sus amigos, —sonríe.
Ve a borrar todo lo que no quieras y vienes en un momento para darte su dirección
—Si—menciono emocionada mientras me levanto y me doy la vuelta
—Espera—menciona a mis espaldas.
—¿Si? —digo algo desconcertada.
—Tu desayuno—me sirve un plato.
—Gracias Damián—le sonrió mientras tomo ese plato y salgo corriendo.
—Es un placer—corresponde a mi sonrisa.
Entro a la habitación, tomo asiento para desayunar mientras borro todo lo de mi celular.
Veo cada foto, cada momento en los que he sido tan feliz, y de los que no me daba cuenta de que era tan feliz.
Sonrío y lloró al ver cada foto, como al mismo tiempo no puedo evitar resollar, ah ¿Por qué la vida es tan injusta? Me digo a mi misma mientras limpio mis lágrimas.
Narra Fabián...
Entro a la recámara y lo primero que veo es a esa chica llamada Gala llorando, la verdad nunca he sido de los que se acerquen a ver qué pasa pero es que ella llora de una manera en la que nunca he visto a nadie o tal vez eso sea porque nunca me dado esa oportunidad ya que siempre he sido un hombre solitario que se la pasa en la PC todo el día tratando de buscar más y más oportunidades aunque ahora pensándolo bien de qué sirvió tanto trabajo si al último fue mi madrastra que se quedó con todo lo que un día yo trabajé.
En fin dejo de pensar en eso y solo desde lejos observo a esa chica la cual abraza su celular y resuella cada vez más recio.
Me volteo hacia otro lado, optó por irme a dar un baño ya que hoy iré a comprar algunos muebles.