Capítulo 8

785 Words
Al llegar al hotel, me asomé al comedor para comprobar si el grupo seguía desayunando pero estaba totalmente vacío, con suerte se habrían ido todos de compras olvidándose una vez más de mí. Subí a mi habitación con la angustia atenazando mi pecho, abrí la puerta y sin apenas haber dado dos pasos, recibí un tortazo en la cara seguido de un tirón en la cazadora que me hizo caer al suelo. Aquella sombra atacante cerró la puerta y encendió la luz, como ya me era de suponer, era Sergio. - ¡Quién te crees que eres para no dar señales de vida! Cuando salimos todos de fiesta tú nunca vienes, así que me puedes explicar ¿qué has estado haciendo en estas últimas dieciséis horas y sin avisar?- Sergio estaba totalmente enfurecido, menos mal que por el camino ya había pensado en una coartada. - Lo siento, no quería preocuparte, todo se me fue complicando. Me fui a dar una vuelta sin fijarme mucho en las calles y para cuando quise volver estaba totalmente perdido. Cayó la noche mientras intentaba encontrar el camino, callejeé y unos tipos me atracaron, se quedaron con todo lo que llevaba, incluido el móvil. - No te creo nada. Si se te hizo de noche ¿por qué no llamaste a un puto taxi? ¿Dónde has dormido? o ¿cómo has llegado hasta aquí?- Mierda, esto iba a ser más difícil de lo que creía. - Dormí en un parque y he llegado hasta aquí preguntando a la gente. ¿Por qué no confías en mí?- Hice un puchero tratando de calmar sus ánimos. - ¡Porque esto parece sacado de película! Dame tu ropa, veamos si es cierto que te han robado, el dinero es fácil de gastar pero la documentación y el móvil no creo que lo hayas tirado. - ¿Ahora? Déjame descansar un poco por favor, estoy agotado. - Quítate la ropa ¡ya!- En cuestión de segundos llegó hasta mí y prácticamente me arrancó cada prenda, dejando al descubierto pequeñas cortaduras en el cuello que yo mismo me había hecho como parte de la farsa. Tras descubrir que los bolsillos estaban vacíos me miro alarmado.- ¿Qué son esas marcas? ¿Qué te ha pasado? - Ya te lo he dicho ¡me atracaron! Él se tiró al suelo para arrodillarse a mi lado, ya creyéndose la historia que tanto me había costado crear minutos antes. Alarmado, me examinó cada uno de los cortes moviéndome una y otra vez la cabeza de izquierda a derecha. - Siento haberte gritado pero sobretodo no haberte creído, perdóname. Yo sólo quería...pensaba...estaba preocupado por ti. Ven, te limpiaré las heridas y luego iremos a denunciarlo. - No hay nada que denunciar, no les vi la cara porque me atacaron por detrás. Sólo necesito dormir para recuperarme. No hay que hacer de esto un escándalo. - Está bien, deja que te cure primero y luego ya te acuestas el tiempo que necesites. Todavía sin ropa, le seguí hasta el baño donde me fue desinfectando y quitando con cuidado la sangre seca. Una vez hubo terminado me encaminé hacia la cama sin verdaderas ganas de descansar, sólo pensaba en que llegara la tarde para volver a ver a aquella princesa de ojos castaños, aunque fuese una última vez. - Alex, lo he estado pensando y sé que últimamente te he impuesto unos castigos un poco severos pero quiero que sepas que todo es por tu bien. Por eso mismo, también creo que te mereces una compensación por no haberte creído, eres mi hermano pequeño, debería confiar más en ti y no dejarme llevar tanto por la ira. Me sentó con cuidado en el borde de la cama y comenzó a besarme con suavidad, mi corazón se aceleró al sentir su proximidad. Realmente le quería de verdad, no podría imaginarme una vida sin él pese a su sadismo, sus celos y su necesidad de controlarlo todo. Lentamente fue dejando un sendero de besos por todo mi cuerpo, el contacto de sus manos me abrasaba de tal forma que aquella dulce tortura hizo que mi m*****o reaccionara elevándose, acción que aprovechó Sergio para terminar de bajar e introducirlo en su boca. Alternaba los movimientos entre lento y rápido volviéndome loco de placer, sin poder evitarlo le agarré del pelo para que profundizase en la bajada lo que provocó que él sonriera con complicidad. Con una última presión de su lengua consiguió que todos mis músculos se tensaran mientras terminaba dentro de su boca. - Descansa hermanito, dulces sueños.- Dijo mientras seguía riéndose, tras darme un beso se fue. Ahora era el momento de empezar a preparar la cita de esta tarde.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD