La noticia de la boda Harrelson-Wolf se había propagado rápidamente y las invitaciones ya estaban listas para entregarse, casa por casa. Se suponía que la novia debía ser la más emocionada organizándolo todo pero Emma no, ella estaba en su propia burbuja tormentosa, pensando como librarse del compromiso pero ninguna idea era viable. En cambio William lo estaba haciendo todo, incluso llegó a escoger los vestidos de ambos y había enviado el de novia a su dueña la señorita Wolf. h Había encontrado una hermosa casa victoriana en Holland Park, con una vista increíble, no muy lejos de sus padres y que era ideal para criar niños. Pero William pensó que iba muy deprisa, que ese matrimonio era solo un acuerdo y que seguramente Emma y él nunca llegarían a quererse. Aún así ahí estaba, con las escri

