Emma Wolf estaba muy cansada. La noche anterior se había divertido como nunca en compañía de Sebastián. Y se preguntó ¿Porqué Beatrice lo había ocultado tantos años? Su hijo era un hombre encantador en sociedad y todo un macho en la cama. Ese día no quería salir de la habitación, la cual era bastante amplia y con un pequeño salón con balcón donde podía sentarse a leer. Cómo en ese momento, leyendo a Virginia Woolf. Ella se sentía plenamente identificada con la mujer. Su doncella llegó para ayudarla a vestir y peinarse, al mismo tiempo que le informaba que Callum requería de su presencia en el despacho. Debía de ser algo importante ya que casi nunca pedía su opinión en algún caso. Al terminar fue hasta allí. Tocó la puerta para recibir en respuesta un "pase". - Buenos días padre ¿quería

