Lucia Caminamos por la playa tomados de la mano, por fin podemos respirar con tranquilidad. Nos sentamos en la orilla frente al mar, las olas nos alcanzan, por fortuna no hace mucho frío, y el cuerpo de Josué abrazándome me ayuda a mitigar poco frio que trae la brisa sobre mi cuerpo con cada ola. -Me debes algo- le digo mientras sujeto su mano. -¿Yo?, dime cielo que te debo- volteo a verlo con una ceja levantada diciéndole. -No me has dado la sorpresa que prometiste antes de tu viaje.- su respuesta viene con una ceja levantada imitando mi misma cara. -¿Sorpresa? -No es gracioso- le digo cruzando de brazos. -En realidad si es un poco gracioso. -Olvídalo, no importa. -¿Seguro no quieres saber que sorpresa te tengo preparada? -Por supuesto que sí- le digo un poco seria y

