Lucia Siempre he odiado la soledad de una u otra forma, nunca he sentido su ausencia, aun en aquellos momentos donde estoy rodeada de persona la soledad me asfixia llevándose todo ápice de gozo y alegría. Al menos eso pensaba hasta hoy. Dure dos días conviviendo con Marcos, y sus bromas nunca pararon, reí demasiado, hasta un vez por poco ensucio mi ropa interior, fue vergonzoso apretar la entrepierna frente a él tratando de contener el torrente de líquido. Esos días cumplió su palabra, de no traer a nadie a el apartamento, vimos muchas películas juntos, y cuando el salía me dedicaba a leer libros, incluso intente hacer ejercicio en el gym del apartamento, pero no estoy echa para eso. Ayer se fue para cumplir con un asunto de la empresa en otra ciudad, dejándome oficialmente sola. Nun

