Capítulo 4

1694 Words
Narra Catalella Abro los ojos por primera vez en el día notando el techo color rojo oscuro de la habitación nunca me había detenido a ver el color del techo ni mucho menos el diseño Mi mirada queda en el reloj el cual marca las 12:35 MD —Jamás había dormido tanto – suelto un fuerte suspiro deseando dormir nuevamente pero seguramente debo recoger a Caelum en la escuela – demonios Caelum ¿cómo pude olvidar que estaba enfermo? Me levanto con rapidez de la cama deseando que Caelum no haya despertado todavía, entre tropiezos y caídas llego a su habitación pero no está, voy a la habitación de Ágape pero tampoco está, bajo las escaleras corriendo y en seguida debo tapar mi nariz por el olor a polen —sácala – ordeno al ver el ramo de rosas —al fin te levantas así puedes explicarme esto – estornudo cuando se acerca a mi El olor a polen en él es muy fuerte por esa razón retrocedo lo mas que puedo, mi garganta pica mucho por esa razón empiezo a toser —Emmanuel no creo que las flores sean de ella – su madre interviene pero al parecer no lo logra convencer ya que sigue acercándose a mi —Explícame por que alguien que no es tu esposo te envía flores – ordena Miro a todos lados tratando de encontrar la cartera que utilice ayer, los estornudos no paran al igual que no puedo parar de toser —Emmanuel creo que debes alejarte de ella – indica su tía colocándose a un lado mío Coloca su mano en mi frente y la va bajando a mi cuello —¿Eres alérgica al polen? – asiento en respuesta ya que por obvias razones el toser no me deja hablar —Emmanuel tal vez tu le enviaste las flores a tu esposa y no lo recuerdas – odio a esa chica —Emmanuel saca las flores de la casa – ordena su tía – tu mujer es alérgica a ellas —¿qué? – mis ojos están llorosos ya que la garganta me duele —qué las saques – ordena nuevamente Encuentro mi cartera y voy hacia ella sacando el pequeño objeto de color blanco y lo coloco en mi nariz sintiendo el olor a menta que poco a poco hace que me sienta mucho mejor, me concentro en ese olor y olvido lo demás Solo con quitar el frasco de mi nariz el olor a polen nuevamente se filtra en mi nariz, necesito un baño y que esta casa se limpié por completo —ya las saque – miro con enojo a Emmanuel —se que no nos llevamos bien en lo absoluto pero no debes intentar matarme – explico —no fui yo el que envió esas flores – Frunzo el ceño – tal vez fue el hombre con quién sales en el periódico —¿de qué demonios hablas? – pregunto —De esto – tomo su celular y después de teclear en el me lo da Sonrió de lado al ver la nota del periódico, no puedo creer que me este reclamando por algo como esto —Lo único que veo aquí es al padre de mi hijo y yo luego de dejar a nuestro hijo en su primer día de clases y estoy segura que el no envió las rosas por que todavía no me quiere muerta- respondo con enojo —¿Por eso estaban tan cariñosos en esa fotografía? —¿cariñosos? Bueno claro que no me voy a comportar como una maldita inmadura no es mi culpa que hayan tomado esas fotografías en el momento justo – me acerco a él no sin antes cubrir mi nariz por el olor a polen – yo no soy tú Ueder que se acuesta con cuantas mujeres se le ponen en frente —no hables si no sabes, jamás te he traicionado respeto nuestro matrimonio tanto como te respeto a ti —chicos ya cálmense – pide su madre —¿Calmarme? Ella es la que esta alterada —pues no estaría alterada si la casa no estuviera apestada a polen, casi muero – me defiendo —no sabía que eras alérgica —todos los malditos periodistas lo saben como es posible que tu no lo sepas —si me dijeras las cosas todo sería diferente —eres un idiota —mira quien habla —chicos ya paren – ordena la madre de Anabella ‐ vinimos a buscar a Catalella para pasar la tarde con ella así que ve a bañarte y tu ve con tu padre No iré a ningún lado con nadie de su familia mucho menos después que me intentaran matar, ignoro por completo a todos y subo a la habitación, tomo mi toalla y entro al baño (…) Salgo del baño encontrándome al gigoló en mi cama, ignoro totalmente su presencia y voy por ropa, siento sus brazos rodearme y intento quitarlos pero aprieta más su agarre —Emmanuel déjame – pido —lo siento – colocó mis manos encima de las suyas para quitarlas – siento haberte levantado la voz, también no confiar en ti y sobretodo discúlpame por no haberte respetado como mi esposa allá abajo —siento ser una ignorante, no sabias de mi alegría y tome la rabia contigo - me volteó quedando cara a cara con él - creo que ambos fuimos inmaduros y no sabemos como llevarnos en un matrimonio —aprenderemos a convivir juntos – afirma - no te veo como mi enemiga, Catalella nunca te vi como mi enemiga y jamás intentaría lastimarte —es difícil creer algo así viniendo de alguien como tu —te demostraré lo que siento por ti – sus labios se acercan a los míos – remediariare cualquier cosa mala que te hice en un pasado —solo me parecen palabras vacías – confieso —Déjame llenarlas – nuestros labios se pegan en una pequeña guerra, guerra que es terminada por la puerta abriéndose de golpe —lo siento solo buscaba el baño – la chica sonríe “apenada” —Sara el baño esta en la siguiente puerta también hay una debajo de visitas – indica Emmanuel —Claro lo había olvidado es que ya ha pasado mucho tiempo desde que te ayude a elegir la casa – suelto un fuerte suspiro de cansancio —¿podrían salir ambos de la habitación? Necesito cambiarme de ropa – no puedo creer que me haya mentido nuevamente —Sara podrías bajar a la planta baja, necesito hablar con mi mujer Tomo un conjunto de ropa y me meto al baño para poder cambiarme con tranquilidad Después de unos minutos termino con mi maquillaje y salgo del baño tomando todo lo que necesito para un día de trabajo, por ultimo todo mi computadora y las carpetas con los casos que debo analizar y discutir con los clientes —¿a dónde vas así vestida? Se supone que irías con las mujeres de mi familia —¿Dónde esta Caelum y Ágape? —Están con Anabella – asiento —enviaré una niñera en media hora – notificó —¿por qué te comportas de esa manera? – ignoró su absurda pregunta —no tengo por que darte explicaciones después de todo tu y yo no somos nada aparte de la treta de nuestras familias – dejo claro Paso a su lado y bajo las escaleras encontrándome con la madre, tía y socia de Emmanuel —Querida ¿a dónde vas? —señora James dejemos esta salida para otro día, no me gusta estar rodeada de personas y tengo mucho trabajo hoy, me disculpo por hacerlas esperar cuando sabía que no podía —está bien cariño —gracias por comprender señora James (…) Narra Emmanuel —es que realmente hay veces que no la entiendo – le confieso a mi padre y Nethan – peleamos trato de disculparme o que estemos bien enseguida como me lo aconsejaste pero nuevamente discutimos y salimos peleándonos nuevamente – explico —Te dije que un matrimonio no era cosa de juego lo mejor es darles la razón siempre, eso ha mantenido a tu madre y a mi en un feliz matrimonio por muchos años —Pero mamá no te odia a muerte y te ama —Emmanuel te dijimos en mas de una ocasión que tener a Catalella Coleman como mujer sería algo complicado, debes dejarla ir o al menos decirnos que es lo que realmente sientes por ella – recuerda Nethan —la amo y quiero pasar mi vida con ella – repito —es imposible creerte creo que solo esta siendo una obsesión para ti – me levanto —¿Qué quieres escuchar? Que solo estoy jugando con ella para vengarme de lo que me hizo, no la amo, solo quiero llevarla a la cama y cuando me case de ella la dejaré botada sin importarme nada, eso jamás lo escucharas de mi parte por qué yo amo a Catalella ella me atrajo desde el primer momento que la vi entrar al salón de clases, quiero protegerla y no dejar que la lastimen, quiero hacerla feliz, quiero ser el causante de sus sonrisas —al fin te escucho decirlo con más claridad, ahora si pareces un esposo y no un egoísta que piensa en el mismo – responde Nethan —señor presidente su esposa lo busca ¿la hago pasar? – mi secretaría nos interrumpe —¿estas segura que es mi esposa? – pregunto —si muy segura, es la señorita Coleman – niego —Señora Ueder – corrijo —¿la hago pasar? —eso ni siquiera debes de preguntar después de todo ella también es tu jefa —con permiso no tengo todo su tiempo – esta mujer acaso no puede ser paciente por unos minutos —buenas tardes yo estoy bien gracias por preguntar – respondo con sarcasmo —esto será rápido Ueder – tira una carpeta frente a mi – te estoy demandando y prepárate por que te quitaré todo lo que mi cliente pida – es normal que ella me cabree de esta manera
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