Lily
Mis padres habían viajado a Glasgow y me pidieron quedarme unos días con Vicky, pero solo fue poner un pie en la escalera para escuchar un fuerte estruendo que me hizo correr angustiada, aunque el ruido no cesaba y tampoco los gritos de ella. Abrí la puerta, vi un vaso quebrarse al otro lado de la habitación y a Vicky echa una furia, lo peor era cómo le gritaba a Alek, quien apenas se molestaba en defenderse, pero no le reclamaba ni le gritaba, solo le pedía a suave voz que se calmara, entonces intervine al ver la sangre correr en su brazo.
—¡Suficiente, Vicky! —sujeté fuerte las manos de ella, evitando que le enterrara el tenedor— ¡¿Cómo se te ocurre hacerle esto?!
—¡Déjame en paz, ni siquiera sabes qué está pasando!
—Alek, ve con mi hermano para que te atienda, yo me encargo de ella —él salió cabizbajo y muy frustrado.
Sabía por mi madre que Alek no había podido recuperarse bien de las heridas que le hizo Serik, ya que sus pulmones colapsaron un par de veces obligándolo a usar una mascarilla de oxigeno al dormir, también abrió un poco sus heridas más profundas por las constantes peleas que Vicky desencadenaba y que él intentaba evitar, pero como no tenía la fortaleza de antes, le era imposible contenerla como correspondía y en vez de eso salía más lastimado. La verdad, al comienzo creí que mamá exageraba la situación, pero esto comprueba que, quizás, no me contó todo lo que vivían.
—¿Se puede saber cuál es tu problema? ¿Qué demonios pasa por tu cabeza para lastimar a Alek?
—¡Eso, defiéndelo como todos, pero sabes bien que no debería estar aquí y tampoco tiene ningún derecho a decirme cómo llevar mi vida!
—¡¿Acaso enloqueciste?! —le di un fuerte zape en la cabeza, ella intentó atacarme, pero la sujeté fuerte—. ¡Te calmas porque a mí no me tratarás como a él! —grité más fuerte, consiguiendo detenerla—. Quizás te puedas aprovechar de Alek porque él intenta mantener la paciencia al tratar con una embarazada, pero tú no tienes derecho a lastimarlo cuando lo único que ha hecho es cuidarte.
—Eso lo dices porque no sabes lo que vivo en esta prisión, pero él…
—¡Él solo ha tenido atenciones contigo mientras sufre en silencio! —mi confesión la hizo reaccionar, o al menos mentalmente, pues quedó estática—. ¿No ves el daño que le haces? ¿No ves cuánto te desquitas hasta hacerlo sangrar mientras él sigue soportando todo lo malo sin merecerlo? Alek no es el enemigo, Vicky, todo lo contrario, ha sido el hombre que más se ha sacrificado por ti.
Las lágrimas la invadieron y con ello la culpa, una que mojó mi blusa, pero yo, como la hermana que tanto la conocía, la consolé en mis brazos con cariño.
—S-Sé que no es mi enemigo, pero no soporto más este encierro, no soporto saber que papá volvió a la organización por mi culpa en vez de estar con mamá…, a veces ni siquiera soporto saber que llevo el hijo de ese maldito mentiroso de Serik y solo de imaginar lo mucho que se estará riendo de mí por cómo me usó para su sucio plan…
—Ya, tranquila, cálmate o podrías estresarte de nuevo y eso no es bueno para el bebé. Ve que sé de lo que hablo, yo debí cargar a dos y estuve en riesgo de muerte hasta el parto —levanté su cara intentando limpiarla en vano—. ¿Tanto te arrepientes de este bebé? —pregunté con profunda tristeza, una que incrementó sus lágrimas.
—¡Fui una estúpida, Lily!, esto jamás debió pasar y lo peor es que seguía creyendo que tenía el dispositivo, pero me había olvidado por completo que debí retirarlo a finales de octubre porque ya estaba vencido.
—¿Y por qué no te pusiste enseguida el otro?
—¡Porque me llamaron para atender algo y lo aplacé, pero yo de estúpida lo olvidé y seguí sin nada!
—Ay, Vicky… Y pensar que todos creyeron que harías esta estupidez en la adolescencia.
—Gracias por lo que me toca —soltó en un mar de sarcasmo, sutiles risas y ofensas—. Ya estoy harta de esto.
—Sé cómo se siente, aunque al menos tú ya puedes caminar, yo ni eso pude hacer en todo mi embarazo. Aun así, no tienes razones para tratar tan horrible a Alek.
—¡Pero estoy harta, Lily! ¡Él solo me trata bien, no me reclama ni quiere hablar de lo ocurrido, solo hace como si nada y eso me irrita!
—¿Te irrita su actitud o que no te castiga como deberías? Eso sin mencionar cuánto te carcome la culpa.
—¡Sí, ¿está bien?, sí me siento como una mierda por lo que hice, por dejarme engañar de Serik, por rechazar a Aleksei y porque cuide a un bebé que no es su responsabilidad! ¡Me mata todo esto que está…!
De pronto sus quejas pasaron a desgarradores gritos que la hicieron sujetar fuerte las sábanas, aunque mi preocupación se disparó en cuanto vi cómo se teñían de sangre y llamé angustiada a Alek y David, quien por suerte se quedó en caso de una emergencia como esta y hoy agradecía como nunca que haya decidido estudiar de lleno medicina con el tío Oz…
(…)
Aleksei
Lily y yo pasamos una angustiosa hora esperando a que David evitara otro aborto en Vicky, lo peor es que ese joven de trece años no nos permitió ayudarlo, sino que ingresó con una enfermera para atenderla y a nosotros nos dejó afuera de la recámara con los nervios en la piel, una que se pintaba con la sangre seca de Vicky en mis brazos y la camisa blanca.
—¿Por qué tarda tanto? Ya debería tenernos una noticia… Tal vez debimos traer a un médico.
—Mi hermano solo tiene trece años, Alek, pero sabes que no es un niño común, él ha estudiado duro toda su vida y es uno de los mejores pupilos de mi tío Oz, así que confía un poco en él.
—¡Confío en él, pero esta situación me está matando! —respiré suave y profundo ante la culpa de haberle gritado y el dolor que esto me generó en el pecho—. Lo siento, Lily, sé que solo quieres ayudar.
—Descuida, también has estado bajo mucho estrés y ahora comprendo mejor por lo que pasas, pero no deberías dejarte arrastrar así por ella —con ternura, ella acarició las heridas en mis brazos—. Una cosa es ayudarla y otra dejar que te lastime.
—Está cargando con mucho y si yo soy el único que le permite descargar esa furia, entonces que lo haga.
—¿Y a qué costo? Porque mi madre ya me contó tu situación y te aseguro que, de seguir así, la obligarás a tomar medidas que no te gustarán.
—¿Crees que me saque? —pregunté angustiado, pues no quería alejarme de Vicky y menos del bebé.
—Es posible.
En eso fuimos interrumpidos por David quien salió con la ropa ensangrentada, aunque se le notaba tranquilo.
—¿Qué pasó? ¿Cómo están Vicky y el bebé? —interrogué desesperado.
—Tranquilízate, por suerte evité el aborto a tiempo y la dejé con calmantes que la dejarán dormida varios días, pero creo que deberíamos dejarla así el resto del embarazo.
—¡Olvídalo, tanta droga puede hacerle daño al bebé!
—La bebé —corrigió bajo su adusto semblante, aunque la noticia provocó extraños latidos en mí.
—¿La bebé? ¿Es una niña?
—Sí —sacó de su bolsillo la ecografía, la cual recibí ilusionado al ver a esa pequeñita—. Ella está bien, te recuerdo que es una Wintar y sobrevivirá a esto, pero por ahora es mejor que dejemos dormida a la madre, así no alterará más el embarazo o la próxima vez sí puede ocurrir un aborto.
—¿Puedo verlas?
—Espera a que salga la enfermera para que te dé la instrucción adecuada. Es importante mantener limpia esa habitación.
—Gracias, David, no sé qué habríamos hecho de no estar aquí —dijo su hermana, abrazándolo fuerte.
—Descuida, no me mato en mis estudios para decepcionarlos.
—Nunca lo haces. Aunque ahora deberíamos celebrar, porque estoy segura de que La Triada hará una enorme fiesta cuando sepan que es una niña.
—Pueden hacer lo que quieran, pero eso no quita que dejaré a esa fiera dormida mínimo una semana, o quizás dos.
Es bueno ver a ese par tan unidos, aunque mi mayor alegría seguía siendo la ecografía y el saber que era una hermosa niña la que crecía.
—Perdón, ya pueden entrar si lo desean —informó la enfermera.
Lily y yo nos cambiamos de ropa e ingresamos a la habitación, entretanto, David informaba a sus padres de lo ocurrido. Sin embargo, mi alegría se difuminó al ver a Vicky tan pálida y conectada a una bolsa de sangre.
—Descuida, ya escuchaste a mi hermano y sabes que estarán bien, además, algo me dice que mis padres vendrán con la caballería en unas horas.
—Gracias, Lily, no imaginas cuánto me calma tu presencia.
—Lo imagino bien, aunque también pude notar la dicha que te dio saber que era niña —la picardía en sus palabras me avergonzó—. ¿Sabes? Mientras veías la ecografía, me recordaste las veces que cargabas a mi hijo. Te veías tan unido a Mijaíl, que la paternidad te salía natural.
—No lo negaré, tú me diste ideas significativas de lo que era tener una pequeña vida en mis manos y más porque esas experiencias no pude tenerlas con mis sobrinos, pero ahora que ella está embarazada…
De pronto Vicky reaccionó como si supiera que hablábamos de ella.
—¿Q-Qué… pasó…? —preguntó con dificultad.
—Por poco tienes un aborto, pero David las salvó —comenté calmo sin soltar su mano.
—¿Las?
—¡Sí! —chilló Lily emocionada— ¡Tendrás una niña!
—¿U-Una niña…?
—Tranquila, amor, solo cierra los ojos y descansa, te prometo que estarás mejor cuando despiertes y tendrás tu torta favorita esperándolas —dije con amena voz uniendo mi frente a la suya y ella sonrió.
—P-Ponle…
—Frutas, crema y salsa extra de mora, lo sé, incluso te esconderé unas trazas de chocolate en la crema —su sonrisa se ensanchó, incrementando mi dicha—. Descansa, todo estará bien, yo seguiré cuidándote y también a esta pequeñita que será una glotona de tortas igual que su bellísima madre —ella sonrió enamorada y besé su mejilla—. Te prometo que las protegeré con todo mi ser, nada malo les pasará mientras yo esté con ustedes —Vicky cayó dormida en una tranquilidad que no le veía hace mucho y una lágrima de mi fracturado ser murió en su almohada.
—Prepararé el oxígeno para ti y te traeré algunas cosas para que estés más cómodo —comentó Lily a sabiendas de que no me separaría de su hermana.
—Gracias por entenderme.
—Al contrario, gracias a ti por el inmenso amor que le tienes, aunque ella no merezca tanto.
—Vicky no es perfecta, nadie lo es, pero eso no evita que la ame como lo he hecho hasta ahora y menos con esa hermosa bebita que crece dentro suyo —acaricié su vientre con cuidado, sintiendo un delicado movimiento—. No te preocupes, mi pequeña, yo cuidaré bien de ti, al menos sé que no te dejaré caer gracias a tu tía Lily —ambos reímos entre lágrimas de felicidad.
—Lo dije y lo sostengo, serás un gran padre, Alek.
—Sí, algún día…
De nuevo la desoladora realidad me golpeó el corazón al recordar que esa bebé no era mía y que era cuestión de tiempo para que Vicky me lo recordase entre gritos como tantas veces ha hecho…