Jamás he odiado el sol como lo hago ahora. Los rayos impactan justo sobre mis ojos y cada vez que pienso que tengo que separarme de James, por muy corto que sea el periodo, me dan ganas de golpear a alguien. Pero no puedo alargar más el tiempo, por mucho que lo desee. El partido es dentro de unas horas e ignorando que mi polla está bastante interesada en repetir lo de ayer, no creo que el Entrenador aprecie que su mariscal llegue tarde en un día tan importante. «Maldita sea». Honestamente, ya me estoy saltando las normas al tener sexo antes de un juego, porque tal actividad drena el cuerpo de energía, resistencia y toda esa mierda, pero no me arrepiento… en lo más mínimo. Los mechones castaños de mi lindo chico están revueltos y le hacen cosquillas a mi nariz, ya que está usando mi pech

