—Gracias a Dios.— La madre de Min había llegado a América, ella se demoró dos días en hacerlo desde que la llamaron al igual que su esposo quién realizó su viaje desde China.— ¿Cómo te sientes cariño?— ella se aproximó a la cama dónde yacía su hijo con un aspecto plenamente pálido.— Cariño...— la mujer no pudo resistirse, ella empezó a llorar mientras sostenía la mano de su hijo.— Lo siento tanto, siento haberte dado ese corazón, me siento culpable.— ella mencionaba con las lágrimas recorriendo sus mejillas. —Mamá...— Mencionó débil, su voz apenas se escuchaba pero de igual manera él trató de consolar a su madre. —Querida, no es bueno para Minkie verte así.— su padre mencionó, el hombre poseía un aspecto elegante, vestía de traje con un porte de caballero cortés, su edad únicamente se

