Las dos semanas siguientes son agobiantes, Brayana aún no ha perdonado a su padre, y aunque entiende que la tiene que cuidar él, porque mamá está enferma, no me da tregua, mi padre se la ha llevado varios días y se está preocupando porque llevo varias semanas enferma, y aunque trabajo desde casa, sabe que me pasa algo más. Por otro lado Brais no me ha preguntando que pienso hacer sobre mi embarazo, y eso me consuela porque ni yo se que haré. Lía ha venido por casa alertada por mi falta al trabajo y aun no le dije tampoco de mi embarazo. El día antes de tener mi control médico, los dolores han mitigado, se que me encuentro mejor y Brais también lo sabe, ya tranquilos en el sofá mientras me acaricia la cabeza. - Lu, mañana tienes la cita con el ginecólogo. - Ya lo se. - Digo secamente
Download by scanning the QR code to get countless free stories and daily updated books


