Miro a Brais a los ojos cuando ya lo tengo desnudo en mi habitación. - Recuerdas la vez del cine. - El asiente - pues aquí es igual, la diferencia es que me tienes que follar, pero no podemos gritar. Así que follame. - ¿Sin ruido? - Sin ruido Brais. Tu sabes como hacerlo, tu me enseñaste. Brais me empotra contra la pared yo enrosco mis piernas a su espalda y me embiste sin pensarlo. - Hazlo con condon Brais. - Le reprendo. - ¿Tu tienes? - Pregunta sin parar de embestirme con fuerza. Asiento, asiento porque ya no puedo hablar, porque si hago gritaré del placer, por el placer que solo Brais me dá, y vuelvo a decirme mentalmente que esta es la última vez. Justo cuando empiezo sentir la sensación de que estoy llegando escucho a mi pequeña llamándome. - ¡Mierda! Busco mi tanga y me l

