—Gracias al cielo al fin vienen—exclamó Danika Ski, mientras se deslizaba fuera del cuarto de baño, intentando alisar su revuelto cabello—. Creí que moriría sofocada allí dentro. —Tranquila, sabes que siempre estaré allí, cuidándote desde las sombras—comenzó a ronronear Eros, mientras le obsequiaba un guiño de ojos a la bella agente—. Como Batman. Humor, el Dios mortal sabía perfectamente cómo lidiar con las situaciones incómodas y algo embarazosas. Porque para la bella dama de cabello nocturno y mirada esmeralda, aquella situación no era más que eso. Sin embargo, para el sexy demonio, el encontrar a la persona que más amaba en la faz de la tierra, mojada y encerrada con su hermano, quien aparte de estar desnudo también resultaba ser su mayor rival en la vida misma… Bueno, solo se podr

