Danika: Cuando el refulgente sol del alba se filtró a través de las ventanas de la habitación, el hermoso cuerpo dormido de Mathew se iluminó, exhibiendo su belleza casi angelical, aunque ella sabía perfectamente que bajo aquel rostro solemne y colmado de belleza, se escondía un demonio capaz de arrastrarla al más dulce de los infiernos si se lo permitía. Durante algunos minutos, ella contuvo la respiración, mientras observaba aquella escena propia de una historia mítica. Cualquier que los viera podría confundirlos con Hades y Perséfone, los reyes del infierno, descansando en el lecho nupcial, a la espera de las almas extraviadas que pronto encayarian en su reino de sombras. Pero la mañana había llegado por fin, y con el nacimiento de un nuevo sol, todo rastro de las sombras que los ha

