Las palabras que Danika Ski acababa de soltar, estaban cargadas de odio, rabia y algo de miedo, aunque a ella no le gustara admitirlo en lo más mínimo. Pero eso era claro y evidente, más aún, viendo que cerraba sus ojos con fuerza, temerosa de presenciar el momento preciso en que la vida le sería arrebatada, y la expresión en los ojos de los tres hermanos se tornara monstruosa. No, sin lugar a dudas, eso no sería lo último que la bella dama de mirada color hielo y cabello nocturno querría oír. Sin embargo, aquel ensordecedor estruendo estalló en la habitación, dejando a la agente paralizada, con sus ojos fuertemente cerrados, mientras sentía como cada musculo de su cuerpo se contraia ante el electrizante dolor de la adrenalina invadiendo su cuerpo. Un silencio ensordecedor se instauró

