—No existen garantías de que ellos me acepten, no luego de lo ocurrido—soltó Danika Ski, mientras cruzaba los brazos sobre su pecho, formando una barrera invisible que la protegía de los allí presentes. Eliot elevo una tupida ceja dorada en lo alto de su frente, la cual se perdía debajo de una maraña de cabellos tan dorados como el sol. —Si vas con las manos vacias ellos sospecharan, o directamente te encancelaran e incluso te asesinarian—una sonrisa algo torcida afloro en los labios del cuervo n***o—. O algo mucho peor que eso, tu sabes mejor que yo lo que son capaces de hacer. Un escalofrio recorrio la columna vertebral de la bella dama, mientras recordaba sus dias de novata en la agencia, cuando estaba a cargo de llevar a cabo los “interrogatorios”, si es que asi podia llamarse a las

