Danika Ski viajaba con la cabeza apoyada contra la ventana del colectivo, mientras observaba el paisaje en el exterior pintarse lentamente de edificios, a su lado, una amable anciana viajaba leyendo un libro que parecía tan viejo como ella. El transporte público estaba repleto, por lo que los D’Angelo y ella debieron optar por ocupar lugares diversos. Mathew iba sentado junto a un niño pequeño que, al parecer, había gritado y llorado hasta que el sexy demonio se sentó a su lado. Ahora, el pequeño de cabello colorado, observaba al chico de mirada bicolor livido, casi aterrado, temeroso de moverse o abrir la boca, por si a Mathew aquello le sentaba mal. Sin embargo, al parecer, el chico de cabello nocturno y mirada bicolor se encontraba tan incómodo como el pequeño a su lado. Un par de a

