*Osvaldo El día que llegamos a la cabaña a investigar el paradero de mi novia, las probabilidades eran casi nulas. Tenían a los tíos y a Mariana acostados sobre el suelo, al fondo la cabaña quemándose. Mariana reía como una psicópata mientras decía una y otra vez "Huele a carnita asada". La mandé a amordazar mientras veía la casa arder, inmediatamente llegaron los bomberos y dos pipas que mandé a traer, además de una avioneta cargada de agua. Al rato, la casa estaba completamente apagada. Tenía mucho coraje atorado en mi interior. —¿Dónde tenían a Valeria? ninguno dijo nada, así que agarre al señor y lo hinque frente a su familia, otro de mis guardias hizo lo mismo con Mariana y al final teníamos a los 3 viéndose de frente. Tome una navaja de uno de los guardias y la presione sobre

