Poco a poco empecé a despertar, sentí el olor a champú en mi nariz y cabello, entonces recordé poco a poco lo que sucedió en la noche, sonreí y apreté a mi novia un poco más a mí, ella correspondió a mi abrazo. Pasaron varios minutos después hasta que ella comenzó a despertar, inmediatamente hundió su cabeza en mi cuello, miré sus orejas rojas las cuales me hicieron reír. —¿Por qué te ríes? —¡Estoy feliz! Ella sacó su cabeza de mi cuello y me miró aún enrojecida. Se escuchó un estómago rugir y ese no era mío, obviamente solté la risa, la cual hizo que Valeria se ocultara bajo la sabana. —Pido el almuerzo a tu habitación, mientras te bañas y nos vamos a almorzar a haya —si— dijo apenada Me levanté buscando mi bóxer y marque a recepción pidiendo que dejaran el almuerzo en su habitació

