Notas del diario:
Nuestro negocio iba creciendo. Estaba más que satisfecho por nuestros logros y sabía que aún nos faltaba mucho para nuestro propósito.
Pero ese día, mi mejor amigo, me abrazo por más de un minuto y me dio un sobre, que dejo en mi pecho.
— Gracias por haber sido mi mejor amigo, espero un día volverte a ver amigo mío, quizás un día nuestros hijos se casen y podamos ser familia, hermano —. Me dijo William con sus ojos llorosos.
Yo sabía que su familia se dedicaba a cosas ilegales y él estaba lejos de donde su padre trabajaba, para su protección, pero ahora que se graduaba, él iría a hacerse cargo de la hotelería de su familia antes de incursionar en la mafia.
Ese día, después de despedirme, corrí hacia mi madre con el corazón destrozado, pero con esperanzas de sacar adelante a mi madre Cristina. Así pudimos abrir nuestro primer local establecido en la zona centro de la ciudad.
Periódico:
Con su carisma y sus ganas de trabajar, el negocio fue un éxito rotundo, pudiendo contratar a su primer empleada, Laura, una joven pelirroja muy hermosa que se convertiría más tarde en su esposa.
Del joven matrimonio de Jose y Laura, nació la hermosa Valeria Quintero, muy querida por su familia.
Cerré el diario y me quede abrazándolo.
Yo sabía de todo lo que mi padre tuvo un día, sus esfuerzos y los de mi abuela por salir adelante, también sabia lo que había pasado con las tiendas de mi papá. Pero como una adolescente iba a poder hacer algo si estaba a cargo de mis tíos. Solo me quedaba rezar y orar para que ellos no vendieran las últimas 2 florerías en pie, de las 11 empresas que al principio eran la sensación en Todo el país.
Hoy solo quedan dos en pie, en la que entregaré mi esfuerzo y dedicación para mantenerlas a flote y aferrarme al recuerdo de mis padres.
La llamada de mi tío me saco de mi trance en la lectura.
—¿Dónde carajos estás?
—Estoy limpiando el taller tío
—No vengas a dormir, la casa ya está cerrada.
Sonó cuando colgó la llamada, me sentí contenta de quedarme ahí y seguir leyendo el diario de papá, tenía mucha hambre, pero durmiendo se me pasaría.
Mientras esperaba a que llegara el sueño, me dediqué a diseñar el pedido de Osvaldo. Me quedé garabateando mientras pensaba en él, Ojalá un joven como él se fijará en mí.
Me desperté abruptamente cuando escuche la cerradura abrirse, en cuanto la puerta se abrió, Alejandra gritó.
—No, otra vez niña— solo levante los hombros
—Buen día, Ale
—Ve y cámbiate, yo abro la tienda niña
Después de limpiarme, cambiarme y vestirme con ropa limpia que tenía almacenada ahí, levanté rápido mi cama improvisada.
Tenía un pequeño armario donde tenía ropa que me llevaba Daniela y artículos de higiene.
Con lo que había ganado la noche anterior salí a comprar el almuerzo.
Esa mañana hubo bastante clientela, había un funeral en el que tuvimos varios pedidos de coronas.
Había otro señor que tomaba mi lugar cuando yo me iba a la escuela.
Lo único que esperaba ansiosamente de ese día era ir a la tienda y ver a ese joven apuesto.
Mi almuerzo fue arruinado por mi prima, estábamos reunidos en el comedor, Richi estaba a mi lado mientras Daniela me hacía sentir apenada.
—Imagina, si ustedes dos se casan, saldrían bellos los niños.
—Que saquen mi cabello— dijo el sangrón de Ricardo mientras lo agitaba.
—Saldrán gordos y feos — dijo Mariana que acercó una silla a lado de él.
—Pero yo no estoy gordo— dijo inocente Ricardo
—¿No les ha dicho Valeria que ya está comprometida? El novio es viejo, gordo y feo
Daniela me miró esperando una respuesta mía, pero solo puede agachar la cabeza.
—Pero yo estoy soltera, Richi, además somos dueños de varias florerías.
—Maldita perra, lárgate antes de que te arranque el pelo.
—Hazlo, solo adelantarás el futuro de Valeria.
Me levanté de la mesa con mi mochila en mano y me fui de la universidad.
Necesitaba seguir trabajando y juntar el dinero más rápido…
Sabía que Daniela me pediría explicaciones, ya que nunca le comente nada de lo que dijo Mariana.
Pero no llego a la tienda, mi día se alegró cuando llego Osvaldo.
Pase a Osvaldo al taller, este se quitó su saco color beige y me observó mientras sacaba mis notas y comenzaba a elaborarlo.
—¿Por qué las amarras?
—Hay que fijarlas para que tenga un orden
—¿Puedo hacerlo?
—¿Seguro?
—Si quiero aprender
Le fui explicando a Osvaldo como hacer las cosas con cuidado, varias veces pude tocar sus suaves y a la vez sus fuertes manos.
A mi lado él es un hombre muy alto, comparado conmigo.
— ¿Tienes novio?—pregunto de manera casual
—No, no ha habido quién me guste, y usted ¿ya encontró a la adecuada?
—La dueña de este ramo, es linda, sencilla, amable y muy hermosa, pero no sé si me acepte.
Tomamos el ramo terminado y él lo vio por un rato, era bello y tierno.
Él me miró y luego miró el ramo
—¿No te gusta?— pregunté
—Es hermoso, pero le falta brillo, ella tiene unos ojos brillantes. Si fuera para ti, que te gustaría que llevara.
Vi el ramo en sus brazos, luego lo vi a él, sonreí y corrí al mostrador por unas hojas laminadas y algunos brillos. Él sonrió mientras me veía insertar cristales en forma de gotas y unas mariposas doradas.
—¡VALERIA!— Me asusté mucho cuando se azotó la puerta
Solo pude agarrar a Osvaldo del brazo y lo pegué entre unos anaqueles y mi armario con ropa.
—No salgas, oigas lo que oigas, pase lo que pase(susurre) por favor.
—Sí, ¡tío!—grité mientras salía apurada con el hermoso ramo en mis manos, lo puse en el refrigerador del mostrador
—¡Eres una puta perra!
*Narra Osvaldo:
Cuando me agarro Valeria y me empujó entre los anaqueles, vi sus ojitos vidriosos, esto no presagiaba nada bueno.
Sentí un instinto de protegerla, pero ella me suplicó que no saliera.
Del otro lado se escuchó como la insultaban seguido de un fuerte golpe.
—No puedes quitarle el novio a mi hija, zorra malagradecida.
—Yo no he hecho na…
Otra bofetada se escuchó, mi sangre hirvió y me disponía a salir, pero ¿y si eso le atraía graves consecuencias?
—Y ni vengas a dormir perra o te mato.