La vi comer tranquilamente su langosta, saboreaba cada bocado que entraba a su boca. Ese momento me conmovió mucho. Después de comer, la llevé a un parque donde estuvimos platicando un poco de todo, compramos unas nieves y nos sentamos a disfrutar de la noche fresca. —Me gustaría ser la mejor vendedora de flores y que mi nombre aparezca en banquetes, hoteles y ceremonias. Quiero volver a llevar las floristerías de mi padre a su mejor momento. —¿Qué estudias? —Administración de empresas y economía. La misma carrera que curso mi padre hacía ya muchísimos años. Me gustaría ofrecerle un puesto de pasante en alguno de mis hoteles, pero no sé si eso es lo que ella quiera. La vi contener un bostezo, cuando le iba a ofrecer llevarla a casa, recordé lo que ese hombre le dijo. —Valeria, ¿d

