| Chiquilla escurridiza |

2146 Words

Al cruzarme de brazos, encaro a Ezra, quien no deja de mirarme con su intensidad habitual. ─¿Te lastimaste? ─Inquiere, mirando mi brazo, bajo la mirada, encontrándome con un pequeño raspón. Arrugo mi entrecejo, apartándome cuando él pretende tocarme. Su rostro es un poema, ante mi rechazo. ─No evadas lo que te pregunté, ¿ahora resulta que mi esposo es un criminal? ─Cuestiono, él, suelta un bufido por mi pregunta, como si le hubiera preguntado si le gustaba el pan, o algo absurdo. ─No soy un criminal, solo…me encargo de quiénes provocan un daño colateral en mi vida o algún estorbo ─expresa, con simpleza. ─¿Qué hay con lo que dijiste de mi padre, qué sucede con él? ─Insisto, sin dejarme evadir «sé que hay muchos secretos en Ezra» pienso, empapada de sus ojos miel. Volker se nos queda

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD