Días después… Cruzo la puerta del ático, finalmente me dieron de alta, y estoy recuperándome rápido. Volker, deja mis maletas en la entrada, y dejo salir un suspiro. Ezra, aparece en mi perímetro, caminando hacia mí, me envuelve con sus brazos en un abrazo caliente, mismo que logra erizar mi piel. Aprovecho de aspirar el aroma de su perfume en contraste con el de su piel, es simplemente un elixir para mí. ─Por fin te tengo aquí conmigo ─manifiesta, cuando se aparta para mirarme con su miel lasciva. ─¿Me extrañaste? ─Inquiero, sabiendo que estuvo visitándome todos los días, y durmiendo en la habitación de al lado, a pesar de no ser tan cómodo. Ezra, acaricia un mechón de mi cabello. ─Enloquecidamente ─declara, provocándome un suspiro por la intensidad en la que su voz aflora esa

