—Ella no era una mentirosa, pero Alicia no era mi amante. —Entonces ¡¿Cómo fue?! ¿no te estabas abrazando con Alicia y susurrando palabras en sus oídos? ¿Mi madre vio mal? Hazme entender Giovanni Ferrari, porque por más que devano mi cabeza, no lo proceso— gritó enojado. — ¡¿Sí ó no?! Explícame porque no entiendo, tu respuesta es afirmativa o negativa. De verdad quiero tu aclaratoria. Aunque ahora entiendo, que así hayas sido amante o no de Alicia, nada justifica lo que le hice a la mujer que amaba, pero el odio me cegó, y no pude ver dentro de mi corazón el amor que le tenía y mi mente ganó cualquier disputa, la encontró culpable y la sentenció, y ya es tarde para pedir perdón, aún cuando es lo más deseado por mi alma, mi pequeña no está y nunca podré resarcirla por todo el daño que le

