Nada había sido fácil, tenía miedo de no ser un buen padre para sus hijos, a veces se sentaba a hablar con su padre pidiéndole consejos de como cumplir ese papel, y su padre le decía que cuando había amor no podías errar. Él cuestionaba eso, había amado a Anabella y por una venganza equivocada, había cometido el peor error de su vida. Eran muchas las veces que se sentía fracasado, la muerte de Anabella le seguía doliendo y era difícil consolar a sus hijos cuando él tampoco lo había superado, aún la lloraba y reclamaba por qué se había ido. ¡Dios! ¿Hasta cuándo iba a dolerle? Respiró profundo y guardándose lo que sentía, consoló a sus hijos. Luego de un rato les dijo—. ¡Deben ir al colegio! —Padre por favor, queremos pasar el día contigo —le pidió Camillo con ojos entristecidos. Él era qu

