—No te conozco, no puedo irme con un extraño. En cambio en casa de mis amigos es diferente, porque estarán ellos y son nuestros amigos en común —Afirmó Antonia. —Está bien. Avisaré en las empresas que no estaré disponible e informaré a mi padre y a mi queridísima suegra—dijo con sarcasmo—,que me voy dos semanas de vacaciones a La Toscana. —¿No te llevas bien con tu suegra? —preguntó la chica curiosa. —Nos llevamos de maravilla, ella me ama tanto, que con mucho gusto me recibiría con un rico y calientico té de Cicuta —habló Sebastián sonriendo sarcasticamente. —¡Vaya! Realmente su amor es puro y me imagino que tu gustoso le darías a tomar un tecito caliente de adelfa. —le respondió Antonia con una sonrisa. —¡Noo! ¡Estás loca! Y dejar a mi amado padre viudo. Y a mis pitufinos sin su abu

