—¡Dios mío! mi niña está viva —expresó con una radiante sonrisa. —Si padre y ese desgraciado de Leónidas la secuestró y le hizo creer que es otra persona. Mañana después de la competencia o pasado mañana me voy con Camillo y la familia de Nickólas para Florencia, ella también va a ir. Tengo que estar cerca de ella, necesito conquistarla, que sepa que la hemos extrañado y que la amamos, y que lo que pasó lo hice por error, no quiero que me odie cuando recupere la memoria —dijo con angustia. —¿Y no te vas a llevar a Taddeo? —preguntó su padre. —No, lo castigué, lo encontré insultando a la hija de Nick y me faltó el respeto cuando le cuestioné su trato a la niña, me dijo que se imaginaba, yo era todo un ejemplo de hombre para tratar a las damas. No se que hacer padre, Taddeo me agota, cues

