—¡Qué conmovedor, bravo!—y aplaudió sarcástica —. Es verdad mi satisfacción es verte destruido, y sabes Sebastián por mi te puedes irte a la porra con tú amor, yo por mi parte recojo mis cosas y las de mi hijos y me largo de esta casa. —No te preocupes Bella, si no quieres volver a verme soy yo quien se irá. Sólo te pido, te suplico que por favor, no apartes a mis hijos de mí. Sin ustedes ya no quiero vivir en esta casa—.Se levantó y conteniendo las lágrima gritó—. Señores el espectáculo se ha acabado, tienen su noticia de primera mano, no va a haber boda y ya escucharon las razones. ¡Gracias por venir!—explicó, mientras caminaba hasta la casa como si el peso de todo el mundo reposara en sus hombros. Subió a donde estaban sus hijos, se despidió de ellos y de inmediato empezaron a llorar.

