"¡Por Dios! Esto no podía estar pasando", pensó, sintió que su corazón se rompía, fue imposible retener las lágrimas que surcaron su rostro y que amenazaban con quitarle la visión, era la peor pesadilla, no podía ser cierta esa noticia. Él la había visto la noche anterior, estaba más bella y deseable que nunca y la había tratado miserablemente como siempre, "¡Soy un completo imbécil!", se dijo desesperado. Lo que estaba viviendo no podía ser verdad, todo debía ser una mentira, seguro era un mal sueño del que pronto despertaría, cerró sus puños y le dio un par de golpes a la pared. "Anabella no podía estar muerta", se dijo, luego de unos minutos tratando de asimilar la noticia, la cual se negaba a aceptar, habló con los dientes apretados corriéndolos a todos—¡Fuera todos!—respiró profundo

