—Si supieras Martina dice que eres irresistible—expresó con una mueca. —Bueno Martina sabe reconocer la calidad—espetó sonriendo—, a propósito sabes que firmé un acuerdo con la empresa de telecomunicaciones más grandes de Europa, con Angello Casaragui. —Sí, lo conozco, es un hombre machista, desagradable, intolerante e insoportable —enumeró Bella con desagrado. —Bueno a mí me dijo que mi esposa era mujer muy hermosa, dulce, educada, elegante, pero que no la dejara juntar con una mujer que era de lo más grosera, antipática y atorrante —habló sonriente Sebastián. —¡Noo! ¿Mencionó eso de Martina? —interrogó sorprendida. —Si, la detesta y yo para retribuirle los piropos que le hizo a mi esposa, de buena gente le voy a servir de Cupido, ¿Qué tal si los nombramos a ambos padrinos de nuestro

