Después de hacer el amor se quedaron recostados en el césped, ella recostada sobre el pecho de su amado mientras él le acariciaba el cabello y se embriagaba con su aroma. —¿Me contarás el misterio del árbol? ¿Y de la mujer que grita? —Sí mi amor, te lo diré todo, pero ahora te tienes que ir, ya no tarda en bajar el sol, vete directo al hotel, cena ahí esta noche y no salgas, mañana te buscaré temprano porque es muy importante que te vayas del pueblo antes del mediodía. —¿Qué me vaya antes del mediodía? ¿Y por qué tiene que ser así? No entiendo. —Por favor, no me preguntes por qué, solo hazlo, y te prometo, que te voy a buscar en la ciudad apenas pueda, una o dos semanas cuando mucho. —¿Me lo prometes? —Sí, te lo prometo, y mañana, antes de que te vayas, te contaré el misterio del árb

