Capítulo 1: La familia crece- Primera parte

3091 Words
6 años atrás   Narras tú: A los 8 meses después de habernos casado llegaron a nuestras vidas Prince y Paris; Nuestros mellizos. Fueron una verdadera sorpresa porque absolutamente nadie, ni siquiera nosotros nos imaginábamos que serían dos. Todo paso más o menos así…   -En el hospital-   Narras tú   Llevaba aproximadamente dos semanas internada en el hospital, solo por petición de Michael, quien estaba muy asustado y ansioso porque ya quería que naciera el bebé y quería que todo saliera bien, es por eso que quiso que pasara estas dos últimas semanas aquí, recostada en una sala individual con todas las comodidades posibles, la verdad es que no me podía quejar. Tenía una televisión con dvd, un baño propio y todo era muy elegante; Demasiado diría yo, no me acostumbraba a estar en sitios así pero él insistió en que este lugar era el correcto y el mejor… Durante mi estadía en la clínica, Michael vino a verme absolutamente todos los días. Siempre que lo hacía se sentaba a mi lado y me leía. A veces lo hacía para estimular al bebé y leía cuentos infantiles, otras veces traía libros sobre paternidad. Me comentaba lo que había aprendido y me preguntaba a mí cuando no entendía algo. En otras ocasiones me traía comida ya que lo que servían aquí no era de mi agrado y es que en todos los hospitales y clínicas la comida es desabrida…   Michael entro a tu cuarto con un bolso en sus manos. —Hola linda ¿Cómo te has sentido hoy? —Te preguntaba al mismo tiempo que te daba un beso en la mejilla.    —Hola Mike, me alegro que ya hayas llegado… ¿la trajiste, cierto?   —Claro que sí ¿Cuándo te he fallado?  —Te miraba sonriente—. Tuve que traerlo en este bolso, porque no creo que este permitido ingresar esto —Saco una botella de jugo junto a un balde con pollo del KFC acompañado de papas fritas y de postre frutas.   —Oww por eso te amo —Le dijiste bromeando al ver todo lo que traía.   — ¿Por qué cumplo con tus caprichos?   —No son caprichos, son antojos que es diferente. —Le respondías al mismo tiempo que comenzabas a comer.   —Sí, como no…  Cerrare la puerta para que ninguna enfermera nos moleste —Se levantó a ponerle seguro a la puerta—. También traje películas para que veamos juntos. Así que si tenías planes cancélalos porque estaré toda la tarde a tu lado —Te dijo sonriendo.   —Bueno tenía una siesta programa para las tres… pero solo porque me trajiste comida la cancelare.   Se rio —Me siento honrado de que pospongas una siesta solo por mí.   Te reíste —Alcánzame las papas por favor.   —Aquí tienes…  —Te las entrego y te quedo mirando.   Te diste cuenta — ¿Qué pasa? ¿Qué tengo?   —Nada, es solo que estaba pensando que debemos ser la única pareja que, estando en un lugar así, hace esto —Te comentaba mientras se servía su pollo con papas.   — ¿Comer a escondidas? —Lo miraste—. Bueno es que primero que todo, no somos una pareja normal, lo cual me encanta. Y segundo sí dieran algo mejor no tendrías que hacer esto…. Estas papas están muy buenas (Le decías mientras las robabas de su plato)   —Hey —Se quejó—. Son mías.   —Cariño, lo tuyo es mío y lo mío es tuyo —Le sonreías—. Además acuérdate de que como por 2 personas.   —Yo diría que por 3.   — ¿Me estás diciendo gorda? —Cuestionaste haciéndote la ofendida.   — ¿Qué…? No… yo no dije… lo que quise…hmm —Comenzó a ponerse nervioso.   Te reíste y lo besaste antes de que siguiera hablando. —Solo bromeaba.    ÉL estaba a punto de hablarte pero lo vuelves a interrumpir. —Espera… —Comenzaste a sentir como el bebé pateaba—. Dame tu mano.   -Levantaste un poco tu playera y colocaste su mano en el lugar exacto donde se sentían las pequeñas pataditas-   —Esto es tan mágico —Comentaba maravillado mientras acariciaba tu vientre—. Oye ¿Pero cómo cuantos bebes tienes ahí?   — ¿Por qué dices eso?   Mike: No lo sé. Se siente como si hubiera más de uno.   Tu: Eso es imposible… seguramente son sus manitos.   —Puede ser…   Lo miraste — ¿Dormiste anoche?   —Claro que sí.   —Pues esas ojeras que traes dicen lo contrario.   —Creí que no te darías cuenta.    Lo miraste esperando a que siguiera hablando. —Estaba… —Te miro—. Tenía algo que hacer.   — ¿Qué cosa?   —No puedo decirte.   — ¿Por qué no?  —Insististe.   —Simple. No se me antoja y ya. —Se cruzó de brazos.   —Bien. De todos modos tampoco quería saber —Te cruzaste de brazos también.   Trato de aguantarse la risa al ver tu cara. —Puedes ¿Puedes taparte lo oídos?   — ¿Para qué?   —Quiero decirle algo al bebé pero no quiero que tú escuches.   Lo miraste ofendida. —Está bien. Pero pobre de ti que le digas algo malo de mí.   Se rio. —Tranquila. Ahora hazlo.   -Hiciste lo que te pidió. Al principio pensaste en escuchar lo que le decía, pero luego preferiste taparte de verdad los oídos. Él se acercó más a ti, coloco nuevamente su mano en tu ya muy notoria pansita y comenzó diciéndole-   —Aunque aún no sepamos lo que serás. Quiero contarte que ya tengo listo tu cuarto. Como no sé si serás niño o niña, la pinte de un color claro, ya ordene los muebles y ayer termine de arreglarlo todo. Me quede hasta tarde pero vale la pena por ti. Y estoy seguro de que a tú hermosa mamá le va a encantar como quedo. Será una linda sorpresa. Aun no naces, pero no sabes cuánto te amo. Tú y ella (Dijo mirándote disimuladamente) serán mi única prioridad, viviré por ustedes. Nunca habrá nada más importante que ustedes. Se los juro… (Concluyo besando dulcemente tu vientre)   Lo mirabas emocionada. —Serás un gran padre Michael… —Acariciaste su rostro—. Me siento tan afortunada de tenerte a mi lado.   Narras tú: Era muy tierno ver la manera en la que le hablaba al bebé, me derretía sentir sus dulces y suaves caricias en mi vientre. Era muy conmovedor ver como se preocupaba por mí. Y ver lo entusiasmado y feliz que estaba por todo esto. Ambos estábamos muy ansiosos por saber que seria, ya que durante todos estos meses quisimos esperar a que naciera pasa saber si iba ser hombre o mujer… Como él me dijo se quedó conmigo toda la tarde. Vimos las películas que había traído y después recibimos la visita de sus padres, ósea mis suegros y de mis cuñadas. La relación con los miembros de su familia era buena, que digo buena, era verdaderamente buena. Ya que ellos me hacían sentir parte de su familia, siempre que íbamos a visitarlos me hacían sentir acogida… los quiero mucho a todos pero tengo un cariño especial por su mamá, Katherine, ella se ha portado increíblemente bien conmigo, prácticamente me adopto como a su hija. Recuerdo que cuando Michael le conto que estaba conmigo nuevamente, ella lo regaño pero no por que hayamos vuelto, si no que por haberme dejado ir en primer lugar. Se molestó con él además porque le decía que  se había tardado mucho en darse cuenta de la verdad… Ella después me diría que nunca creyó en eso realmente, y que siempre aconsejo a Michael pero que él no quiso escuchar a nadie… Recuerdo que cuando volví a reunirme con ellos, me sentía más nerviosa que la primera vez que los vi. Pero como dije, ellos se comportaron muy agradables incluyendo su papá. Que estuvo serio al principio pero luego se fue soltando un poco más. Michael me decía que no importaba si a alguien de su familia no le caía bien. Me dijo que por nada del mundo me dejaría ir nuevamente. Y solo lo creí cuando él en frente de todos sus hermanos, hermanas, frente a sus tíos, primos, sobrinos y sus padres, les dijo que yo era quien él amaba, que era yo la mujer con la que él pretendía casarse y formar una familia, y que si a alguien no le parecía pues podía guardarse su opinión y… Y yo en ese momento quería que la tierra me tragara, sentí tanta vergüenza al ver  la forma en la que ellos me miraban. Le suplique que no lo hiciera, que no era necesario pero él estaba decidido y no lo pude detener… Cuando volvió a mi lado, lo único que sentí fueron ganas de matarlo, pero ya después me bajo el amor nuevamente y cuando nadie nos veía, lo bese y le agradecí por eso… Bueno como iba diciendo, después de que su familia se fuera. Él también lo hizo, aunque me hizo saber que no deseaba hacerlo.   — Vamos, no puedes quedarte aquí. Dormirás muy incómodo —Le decías mientras tratabas de sacarlo de tu cama.   Él se apegó más a ti sin hacerte caso. —Vete.   —Oblígame.   Comenzaste a hacerle cosquillas. —Basta —Te exigía entre risas—. Por favor… ya… —Trataba de aguantar—. Bueno, está bien. —Termino por levantarse, comenzó a ordenar todo y tomo su chaqueta.   — ¿Te vas y sin despedirte?   —Adiós —Trataba de sonar serio.   — ¿Y mi besito de buenas noches? —Le preguntaste inocente.   Trato de reprimir una sonrisa. Se acercó a ti y te beso en la mejilla. —Nos vemos mañana.   —Bueno. Nos vemos mañana entonces.   -Él se fue o eso era lo que quería hacerte creer. Pero sabias perfectamente que volvería, ya que su sombrero aún se encontraba a los pies de tu cama-   Mirabas la puerta esperando a que volviera. —5…4…3…2… y… —En ese momento volvió a entrar—. 1 —susurraste haciendo un gran esfuerzo por no reírte—. ¿Qué haces aquí? Ya te hacía en casa.   —Se me olvido esto —Dijo colocándose su sombrero.   —Bueno ya lo tienes. Ahora vete…   -Él te mirara fijamente y tú hacías exactamente lo mismo, comenzaron un juego de miradas que termino cuando ya no pudiste aguantar más y te reíste-   —Haces esto todos los días.   —Eso no es cierto… Es solo que extraño dormir y despertar contigo a mi lado.   —Créeme que yo también. Pero tú me insististe en que este aquí, así que ahora te aguantas.     Creíste que te diría algo, pero simplemente se acercó a ti y te beso. —No me quería ir sin antes besarte. Y como la noche es larga lo volveré a hacer —Dicho esto te sonrió y volvió a juntar sus labios con los tuyos—. Mañana no podré venir durante la mañana, pero estaré aquí a las 5:00 pm   —Está bien, nosotros estaremos bien. No te preocupes y haz lo que tengas que hacer —Le sonreíste—. Ahora ve a descansar.      Buenas noches —Beso tu mano y se acercó a la puerta pero antes de salir te dijo—. Tú te lo perdiste…   -Simplemente te reíste y él se fue- Narras tú: Me encontraba sola en mi sala, cuando las contracciones comenzaron. Primero despacio y después cada vez más fuertes. No pasó mucho tiempo para que rompiera fuente y fue ahí cuando como pude llame inmediatamente a la enfermera, después de eso procedieron a llevarme directamente a la sala de partos. Ya era hora…   Narra Michael   Me encontraba en un almuerzo con algunos ejecutivos de Sonny Music. Cuando Frank apareció de repente y me dijo al oído:   —Mike…   — ¿Qué sucede? —Le pregunte al mismo tiempo que le daba un sorbo a mi jugo.   — (Tn) está en trabajo de parto.   Y cuando escuche eso, escupí todo el jugo que había bebido segundo antes. — ¿Qué? ¿Estas… estas seguro?   — Por supuesto —Dijo tratando de aguantarse la risa por lo que acababa de hacer.   Me levante inmediatamente de la mesa. Me disculpe con aquellos hombres por lo que acababa de hacer y salí lo más rápido que pude. Estúpido Frank ¿Por qué no espero un poco más antes de decírmelo? Solo lo hizo para reírse de mí. Y es que cuando salimos de aquel restaurant, soltó una gran carcajada.   — ¿Lo estas disfrutando cierto?   —Y nos sabes cuánto.   Negué con la cabeza y subimos al auto con rumbo hacia el hospital. En el camino lo único que hacía era pensar que ya en un par de horas tendría a ese pequeño ser entre mis brazos y la sola idea me llenaba de emoción. A los 20 minutos después llegamos, yo corrí hacia dentro buscando la sala en donde se encontraba (Tn) pero cuando llegue no había nadie, una enfermera que estaba ahí me dijo que ya estaba en la sala de partos, así que volví a correr esperando no llegar muy tarde, ya que jamás me perdonaría si no pudiera ver el nacimiento de mi hijo o hija.   Antes de poder entrar y estar con ella, me prepararon, y cuando ya estaba listo con mascarilla y todo, entre y entonces la vi… Me fui acercando lentamente sin poder crearlo aun. Sin poder creer que esto nos estaba pasando a nosotros, que por fin había llegado el día… Ella mantenía sus ojos cerrados y cuando ya estaba a su lado la bese en la frente y entonces ella me miro y me dijo:   — ¿Michael? Qué bueno que ya estás aquí.   ­­— Lamento haber llegado tarde.   —Tengo miedo… —Confesaste.   —No… Tienes que estar tranquila. Todo saldrá bien. —Tome su mano en señal de apoyo.   Estuve con ella para tranquilizarla y apoyarla. Fui de gran ayuda… Está bien…. Eso es lo que yo a todo el mundo le he hecho creer. Pero lo que realmente paso en esa sala, fue lo siguiente:   Entre y cuando la vi, las piernas me comenzaron a fallar, estaba temblando y era por culpa de los nervios y el miedo que sentía. Realmente quería que todo saliera bien…   Me le acerque y la bese en la frente. Ella me miraba sonriente, parecía estar muy tranquila, lo cual me hacía sentir de alguna manera mejor. Ella se dio cuenta de mis nervios entonces tomo mi mano y me dijo:   —Tienes que calmarte.   —Lo siento, eso hago pero no puedo. Tengo miedo.   —Si tú tienes miedo imagínate como estoy yo. ¡Tienes que confiaaaar! (Me dijo gritando de dolor)   Supuse entonces que debía de dolerle demasiado… la miraba, miraba a la matrona y simplemente quería que esto acabara rápido para que ella ya no sufriera… Las manos comenzaban a sudarme al igual que la frente… jamás creí que me pondría así.   —Respira profundo… Vamos inhala… Y ahora exhala. (Me decía tratando de ayudarme)   Hacia lo que ella me decía.  Ambos lo hacíamos, sentía que era un trabajo en equipo. Aunque la mayor parte la estuviese haciendo ella. Y así estábamos… Podía notar como las personas que se encontraban en la sala nos miraban raro y es que no era una situación normal. Ella me tranquilizaba a mí cuando se suponía que yo tendría que hacer ese papel. Pero simplemente me bloquee… Ambos apretamos nuestras manos con fuerza. Ella dio un último grito y solo pude reaccionar en el momento que sentí el llanto… ¡Ya había nacido!  — ¡Es un niño! (Nos anunciaba la doctora Parker)    Al escuchar eso bese a (Tn) en los labios y entonces solté su mano por unos segundo solo para ver más de cerca a nuestro hijo. Me dijeron que si quería cortar el codón umbilical y por supuesto acepte y lo hice. Creí que todo ya había acabado, pero entonces la doctora dijo:   —No puede ser…   — ¿Qué? ¿Qué sucede? ­—Le pregunte preocupado.   —Aquí viene otro bebe —Me dijo con asombro.   — ¿Cómo? ­­—La mire incrédulo, sin poder creer lo que acabada de decirme. Luego mire a (Tn) quien se veía ya agotada.   — ¿Qué sucede Michael? —Me pregunto angustiada.   —Hm pues… ­—No era capaz de responderle ya que esto no lo esperábamos.   —Escúchame (      Tn), no sé cómo pero estas a punto de dar a luz a otro bebe, así que necesito que por favor comiences a pujar. ¡Vamos tu puedes!   Ella lo hizo y a los 2 minutos de haber nacido el pequeño, nació una niña… ¡Era una niña! Dios no cavia en mi pecho tanta felicidad y tanto orgullo que sentía en estos momentos. ¡Teníamos mellizos! Me acerque para besar a mi esposa. Pero me encontré con que tenía los ojos cerrados…   ­— ¿(Tn)? Linda abre los ojos…. Son mellizos —Le decía con lágrimas de felicidad cayendo sobre mis mejillas. La miraba pero no lo hacía. Nuevamente comencé a asustarme y entonces llame a la doctora— ¡Doctora! ¿Qué le pasa? Se… ¿Se ha desmayado?   —Así parece. Pero no te preocupes porque…   — ¿Es normal que eso ocurra? Vamos dígame.   —Es normal. No todas las mujeres tienen la misma resistencia y ella ha hecho un gran trabajo. Esto ha sido una gran sorpresa para todos.   Suspire aliviado al oír sus palabras. —Lo sé yo también estoy muy sorprendido pero también me siento muy feliz. ¿En cuánto tiempo más cree que despierte?   —Tal vez en una hora más o menos. Hay que dejarla descansar. Felicidades. Son unos niños perfectamente sanos. (Me sonrió)   —Muchas gracias. Y gracias a usted también.   —No tiene nada que agradecer. Sus pequeños los traerán cuando ya estén limpios y vestidos.   ­—Gracias… —Le agradecí nuevamente.   Ella se fue… Y a los pocos minutos, se llevaron a (Tn) a su habitación para que estuviera más cómoda… Mientras yo esperaba a que mi hermosa mujer despertara. A las afueras Frank se encargaba de darles a conocer la gran noticia a nuestras familias.  Yo solo quería que ella despertara, y a la media hora después lo hizo. Cuando me di cuenta me le acerque inmediatamente y le pregunte:   — ¿Cómo te sientes?   —Un poco cansada. Pero ¿Dónde están? —Comenzó a buscarlos con la mirada—. ¿Cómo están? ¿Salió algo mal?   —No, claro que no. Gracias a Dios están bien… Tenemos una parejita, es un niño y una niña ¿Puedes creerlo? —Le dije emocionado.   — ¿En serio? —Sonrió feliz, mientras que las lágrimas no tardaron en aparecer.   En ese momento la abrace agradecido por el regalo tan grande que acaba de darme. ­­­—Te amo hermosa, no tienes ni idea de lo que feliz que me has hecho —Me acerque aún más y la bese.   —Yo también te amo Mike —Me beso—. No puedo creer que sean mellizos. ¿Cómo es posible?   —La doctora me dijo que hay casos en donde uno de los fetos se esconde de tal manera que no es visto ni sentido ni nada… O algo así me dijeron, la verdad es que ya no me acuerdo… —Trate de explicarle.   Se rio. —No importa… Ya los quiero ver ¿Cuándo los traerán?   Y justo cuando dijo eso, entraron dos enfermeras con los pequeños en sus brazos. Nos los entregaron y yo coloque delicadamente a ambos a cada lado de (Tn), ya que sabía que el primer contacto de los pequeños con su madre era muy importante.   —Son perfectos… —Comentaba mientras besaba a ambos.   —Lo sé.   —Ven siéntate a mi lado —Dijo haciéndome un espacio para que pudiera sentarme.   Me acomode a su lado y tome a uno de los bebes y lo cargue en mis brazos. Estaba haciendo lo que siempre anhele hacer, tantos años soñé con este momento y ahora aquí en esta sala, con mi mujer a mi lado, se estaba cumpliendo uno de mis mayores deseos… ser papá.      
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD